Ascenso a la Virtud Suprema
La aspiración a la pureza como el ideal supremo de la moralidad implica no solo liberarse de pecados y cualidades negativas, sino también la formación activa y el arraigo de virtudes en el alma. Este proceso de auto-mejoramiento plantea al individuo la tarea no solo de cumplir con un determinado ideal, sino, en última instancia, de superar a los demás en la manifestación de la virtud. De este modo, en el proceso de purificar el alma y cultivar en uno mismo las mejores cualidades, surge un impulso interno por demostrar la propia superioridad moral – no tanto a través de un valor o dignidad innata, sino mediante el resultado del arduo trabajo de eliminar lo negativo y afirmar las normas morales más elevadas.Cita de apoyo:"Él debe no solo destruir en su alma las imágenes deterioradas, sino arraigar las mejores, para superar a los demás en virtud más allá de lo que su dignidad le confiera." (fuente: enlace txt)