Mentira e Ilusión: La Distinción de la Intencionalidad
La diferencia principal entre la mentira y la ilusión, desde el punto de vista de la intencionalidad en su origen, radica en que la mentira surge como un acto deliberado de engaño, cuando una persona se propone conscientemente reemplazar la realidad por una afirmación inventada con el fin de inducir a otro al error. Por otro lado, la ilusión se presenta como una percepción errónea o incorrecta de la realidad, que no está motivada por la intención de engañar, sino que es más bien un equívoco no intencional o el resultado de una mala interpretación.Como se señala en una fuente, «La mentira no es simplemente un engaño leve; por mucho que sea, la mentira es un intento de sustituir la realidad por una situación inexistente o un intento de transformar la realidad en un espejismo...» (source: document_id_or_name.pdf, page: 42). Esto resalta que la mentira implica un esfuerzo activo por reemplazar la realidad con información falsa.En contraste, otra fuente enfatiza que «se llama mentiroso o falso correctamente a quien se propone engañar a alguien. Aquellos que no tienen la intención de inducir a error a nadie, sino que simplemente inventan algo, se denominan inventores, o, en su defecto, simplemente quienes dicen la verdad de manera equivocada» (source: enlace txt). Aquí se pone el acento precisamente en la intencionalidad del acto: la mentira tiene como objetivo engañar, mientras que la distorsión accidental o errónea de la realidad (ilusión) no persigue la intención de inducir a error a nadie.Así pues, la creación intencionada de representaciones falsas se diferencia de la ilusión precisamente por la presencia de una intención claramente definida de engañar, que es la principal diferencia entre estos dos conceptos.