El legado de la infancia: la influencia familiar en la conducta adulta

Según los datos presentados se puede concluir que es precisamente la influencia temprana de la familia y las actitudes sociales durante la infancia las que establecen el fundamento para formar la actitud hacia conductas riesgosas en la vida adulta. Si un niño se educa en un ambiente en el que su personalidad es suprimida o ignorada, esto puede conducir a la acumulación de negatividad interna y a la “amargura” a lo largo de la infancia. Esta actitud emocional, a su vez, favorece el desarrollo de inclinaciones antisociales, las cuales en la edad adulta pueden manifestarse en comportamientos riesgosos e incluso delictivos. Por el contrario, cuando la familia actúa como una fuente poderosa de apoyo interno, fomentando el desarrollo de empatía emocional y actividad social, el riesgo de conductas riesgosas se reduce significativamente.

Citas de apoyo:
"Algunos criminalistas de renombre sugieren que las fracturas en el alma que crean a un criminal siempre se originan en ciertos eventos durante la infancia. Los autores ofrecen diversos ejemplos de educación y socialización temprana que aumentan o disminuyen la propensión a conductas delictivas. Por ejemplo, la supresión de la personalidad del niño en la familia puede conducir a la amargura en el alma infantil, lo que podría predisponer a inclinaciones antisociales en la vida adulta. La educación social desempeña un papel importante en la formación de una personalidad equilibrada, pero es especialmente crucial para quienes están prácticamente desprovistos de actividad social." (source: enlace txt)

"Algunos pensadores proponían la eliminación completa de la educación familiar; Fichte, por ejemplo, opinaba que, hasta que la familia no se rehabilitase (lo cual, a gran escala, solo puede esperarse con la reorganización del orden social actual), la educación familiar debería ser sustituida por la educación pública. La familia puede desempeñar su gran papel en la educación social de los niños únicamente si se sana internamente, si logra una unidad interior. Por supuesto, son extremadamente útiles los métodos externos de educación social —enseñar al niño a colaborar con otros y a trabajar para los demás, y desarrollar sus habilidades sociales—, pero todo esto es tan insignificante, tan poco en comparación con lo que puede ofrecer la familia!" (source: enlace txt)

Así, la dirección de la influencia de la educación en la familia y de las actitudes sociales tempranas está determinada por la calidad del ambiente emocional y social: una familia sana y solidaria favorece la formación de cualidades estables y socialmente adaptadas, mientras que un entorno estricto o insuficientemente afectuoso puede predisponer a conductas riesgosas y patrones antisociales en la vida adulta.

El legado de la infancia: la influencia familiar en la conducta adulta

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