Distracciones Demoníacas en la Oración

La influencia del engaño deteriora la capacidad de rezar correctamente y acercarse a Dios, ya que las fuerzas malignas intervienen activamente en la mente y el corazón de la persona, desviándola de las verdaderas aspiraciones espirituales. Estas fuerzas implantan pensamientos falsos, generan preocupaciones mundanas y desvían la atención, de modo que la verdadera concentración en la oración y la comunión espiritual con Dios se ve comprometida. Como se señala en una fuente, «Los espíritus malignos, Satanás y los demonios retienen la mente y tropiezan el alma... y no permiten rezar correctamente y acercarse a Dios» (fuente: enlace txt). Otro texto aclara que Satanás «infunde tales pensamientos, [que] no se tiene ganas de rezar, distrayéndonos constantemente con los pequeños asuntos cotidianos» (fuente: enlace txt). De igual forma, cuando la mente se llena de deseos vanos y mundanos, la persona pierde la capacidad de percibir verdades espirituales, y su oración se vuelve formal, carente de un sincero acercamiento a Dios.

Supporting citation(s):
«Los espíritus malignos, Satanás y los demonios retienen la mente y tropiezan el alma... y no permiten rezar correctamente y acercarse a Dios» (fuente: enlace txt)
«Así que cuando nos preparamos para rezar, notamos que algo nos distrae todo el tiempo: ya sea que el reloj marque las horas, o que la lámpara esté desajustada, o se note el polvo, o se necesiten reacomodar algunos objetos. Es Satanás quien infunde tales pensamientos; no quiere que recemos» (fuente: enlace txt)

Distracciones Demoníacas en la Oración

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