El Poder Transformador de los Sueños Infantiles
Los sueños infantiles juegan un papel clave en la formación de la personalidad, ya que sientan las bases para las orientaciones de la vida, la elección de una futura profesión y el desarrollo de la responsabilidad social. Cuando un niño sueña con ser un héroe o hacer algo importante para la sociedad, se activa su motivador interno y comienza a entender intuitivamente qué camino elegir para alcanzar sus objetivos. Así, como se indica en la fuente enlace txt, “El niño anhela hacer algo bueno, importante, socialmente significativo. Pero sus sueños aún son totalmente infantiles: lo principal es ser un héroe y en qué consistirá y cómo... luego se verá. El plan de vida… surge solo cuando el objeto de reflexión no es únicamente el resultado final, sino también los métodos para alcanzarlo, el camino que la persona planea seguir y los recursos objetivos y subjetivos que necesitará para ello”. Aquí se describe claramente que el sueño es un impulso primordial que permite al niño pensar no solo en el resultado final, sino también en el proceso para lograrlo, lo cual es un elemento importante en la preparación para la autonomía.Además, los recuerdos de la infancia, libres de las dificultades de la vida, crean un ambiente emocional positivo en el que el niño puede soñar, vivir y jugar sin reservas. Esto favorece la formación de actitudes sociales básicas, ya que es precisamente a través de los sueños y las representaciones fantásticas que el niño percibe el mundo de una manera más intensa y positiva. En apoyo de esto, en la fuente enlace txt se destaca: “A menudo, al mirar atrás, la persona comprende que ciertas normas adoptadas en la familia determinaron su vida durante mucho tiempo. La infancia, en condiciones normales, es un período muy luminoso... En la infancia, el niño sueña, vive y juega libremente...”. Tal capacidad sincera y sin límites de soñar favorece que el niño aprenda a ver la vida como una oportunidad para experimentar, desarrollar y aprender diversas actividades de manera independiente.Así, los sueños infantiles contribuyen al aprendizaje, desarrollan actitudes sociales y preparan para la autonomía, ya que estimulan el deseo de conocer el mundo, ayudan a trazar planes de vida que contemplan tanto el resultado final deseado como los pasos necesarios para alcanzarlo, y proporcionan la base emocional sobre la cual se erige el desarrollo personal y social posterior.Supporting citation(s):"— O quizás, de repente, seas un probador de nuevos paracaídas, cuando de tu habilidad dependa la vida de muchísimas personas. A veces soy un cirujano que realiza un trasplante de corazón a una persona al borde de la muerte, o simplemente un médico — un médico de urgencias... Yo detengo a un delincuente peligroso, salvo un campo en llamas, yo… Esta carta es bastante representativa. El niño anhela hacer algo bueno, importante, socialmente significativo. Pero sus sueños aún son totalmente infantiles: lo principal es ser un héroe y en qué consistirá y cómo... luego se verá. El plan de vida, en el sentido exacto de la palabra, surge solo cuando el objeto de reflexión no es únicamente el resultado final, sino también los métodos para lograrlo, el camino que la persona pretende seguir, y los recursos objetivos y subjetivos que le serán necesarios. A diferencia del sueño, que puede ser tanto activo como contemplativo, el plan de vida es un plan de acción, por lo que se fundamenta primordialmente en la elección de una profesión." (fuente: enlace txt)"A menudo, al mirar atrás, la persona comprende que ciertas normas adoptadas en la familia determinaron su vida durante mucho tiempo. La infancia, en condiciones normales, es una etapa muy luminosa, porque el niño aún no posee experiencias difíciles y puede soñar y vivir en ciertos ensueños, aún no contrastados por la experiencia. A veces se lastima, pero los recuerdos de la infancia son tan luminosos que la persona en ese entonces sueña, vive y juega libremente. La línea que separa la vida del cuento, el sueño, es bastante tenue. Precisamente por ello, la persona puede recordar toda su vida la infancia como un tiempo de cuento, cuando aún no había sufrido golpes. Los alumnos preguntan: "
¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?" El Señor toma al niño y responde: "Aquel que se humilla como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos"." (fuente: enlace txt)