Entre la Luz y la Oscuridad: Simbolismo del Cosmos
El tiempo diurno simboliza tradicionalmente la claridad, la racionalidad y el orden, ya que la luz del día personifica la manifestación de la parte visible y ordenada del cosmos. Así, en una de las fuentes se señala: "Dios, que creó el universo, también creó al hombre (la mente humana) a Su imagen y semejanza. Y es precisamente por ello que podemos comprender el universo y gobernarlo según Su voluntad. En otras palabras, el universo es comprensible porque Dios ha preestablecido una correlación entre la racionalidad en la naturaleza y la racionalidad en el hombre. Y resulta igualmente curioso que ambos requieran un esfuerzo intelectual inmenso para conciliarse con las cosmovisiones atea y panteísta." (source: enlace txt)La hora nocturna, por el contrario, se asocia tradicionalmente con misterios elaborados, revelaciones y una fuerza primigenia. La percepción poética de la noche, en la que su enfrentamiento con la luz se despliega en imágenes de una profundidad ilimitada y un poder enigmático, se refleja bien en el siguiente fragmento: "«El día» y «la noche», por supuesto, son solo símbolos visibles de los dos lados del universo, que pueden designarse sin metáforas. Aunque el poeta llama aquí a la oscura base del cosmos 'el abismo sin nombre', él mismo le dio su nombre cuando escuchaba los cantos de la tormenta nocturna: ¿Sobre qué aúllas, viento nocturno,
¿sobre qué te lamentas enloquecidamente?¿Qué significa esa extraña voz tuya, a veces sordomuda y a veces ruidosa? Con un lenguaje comprensible al corazón afirmas sobre un tormento ininteligible, y en él excavás y haces estallar a veces sonidos frenéticos. ¡Oh, de esos temibles cantos no recites aún la historia del caos antiguo, del origen! ¡Cuán ávidamente el mundo del alma nocturna escucha el relato amado!" (source: enlace txt)De esta manera, el tiempo diurno, a través de su luminosidad y orden, simboliza la capacidad del ser humano para comprender y gobernar su entorno, mientras que la noche cautiva con su misterio, incitando a la revelación y al contacto con aquella fuerza originaria que subyace en el cosmos.