Dualidad Interna: El impulso contradictorio de preservarse y autodestr
El coexistir paradójico del impulso de la autoconservación y la tendencia a la autodestrucción puede explicarse como la manifestación de la dobleza profunda de la psique humana, donde de manera simultánea residen fuerzas dirigidas a sostener la vida y pulsos que empujan al individuo hacia la autodestrucción. Según una de las teorías, en el inconsciente habitan tanto poderosos instintos de vida como tendencias destructivas. Por ejemplo, se señala:"El suicidio es, antes que nada, un aterrador estrechamiento de la conciencia; lo inconsciente inunda el campo de la conciencia. En el inconsciente del ser humano habitan no solo un poderoso instinto de vida, sino también un instinto de muerte. Freud incluso convierte esto en toda una metafísica. Es erróneo pensar que el ser humano solo busca la vida y la autoconservación, pues también anhela la muerte y la autodestrucción. Tememos mirar al abismo del miedo y, al mismo tiempo, algo nos impulsa a profundizar la visión en el miedo, a fijar la mirada en él y a llevarlo al extremo del horror. Nos atrae lanzarnos al abismo." (source: enlace txt)Otro enfoque subraya que el propio impulso de autoconservación posee un carácter paradójico, ya que, al orientarse a la continuación de la existencia, contiene simultáneamente un elemento que contradice la duración natural de la vida. En este contexto se afirma que:"Y si el 'objetivo final' y la 'culminación' de la naturaleza es la vida como prolongación de la existencia, entonces el impulso 'natural' inherente al individuo hacia la autoconservación se revela como un impulso 'antinatural'. Porque niega la existencia 'conforme a la naturaleza' de la naturaleza: la vida como duración. De esta manera, resulta que nuestro 'otro deseo' no está en consonancia con la naturaleza, ya que el impulso hacia la autoconservación es, al mismo tiempo, una atracción hacia la muerte." (source: enlace txt)Además, la dinámica de la lucha interna se ve complementada por la tensión entre la necesidad de seguridad y la exigencia de desarrollo. El impulso por la seguridad, generalmente, frena el riesgo y el cambio, mientras que el desarrollo, como proceso, implica riesgo y la posibilidad de destruir estructuras establecidas. Así, estas dos necesidades no solo compiten, sino que también se nutren mutuamente, siendo dos caras interrelacionadas de la misma energía vital.En resumen, se puede afirmar que esta paradoja no es una anomalía fortuita, sino una característica profundamente arraigada en la naturaleza humana, por la cual incluso los impulsos más destructivos contienen una conexión con la energía vital fundamental orientada a mantener la existencia.Supporting citation(s):"El suicidio es, antes que nada, un aterrador estrechamiento de la conciencia; lo inconsciente inunda el campo de la conciencia. En el inconsciente del ser humano habitan no solo un poderoso instinto de vida, sino también un instinto de muerte. Freud incluso convierte esto en toda una metafísica. Es erróneo pensar que el ser humano solo busca la vida y la autoconservación, pues también anhela la muerte y la autodestrucción. Tememos mirar al abismo del miedo y, al mismo tiempo, algo nos impulsa a profundizar la visión en el miedo, a fijar la mirada en él y a llevarlo al extremo del horror. Nos atrae lanzarnos al abismo." (source: enlace txt)"Y si el 'objetivo final' y la 'culminación' de la naturaleza es la vida como prolongación de la existencia, entonces el impulso 'natural' inherente al individuo hacia la autoconservación se revela como un impulso 'antinatural'. Porque niega la existencia 'conforme a la naturaleza' de la naturaleza: la vida como duración. De esta manera, resulta que nuestro 'otro deseo' no está en consonancia con la naturaleza, ya que el impulso hacia la autoconservación es, al mismo tiempo, una atracción hacia la muerte." (source: enlace txt)