La paradoja del símbolo divino
La metáfora "atrapar a Dios por la barba" utiliza una imagen en la que incluso algo tan absurdo como agarrar físicamente parte de la apariencia divina simboliza el intento de capturar algo que, por su naturaleza, es inalcanzable y efímero. En este contexto, el llamado "¡pon la barba adelante, los ojos al cielo, y verás a Dios!" refleja la idea de que la búsqueda de la realidad suprema se transforma en una fe ridícula, casi ritual, en la que se cree que mediante una acción física se puede atrapar lo que, en esencia, siempre se escapa del entendimiento y de la percepción directa.El sentido de la metáfora radica en que la verdad suprema o la presencia divina permanecen fuera del alcance de los métodos habituales de comprensión. Intentar captarlas de manera literal, a través de la interacción con un símbolo físico (la barba), subraya el absurdo y la paradoja de tal empresa. De esta forma, la realidad suprema resulta inasible: siempre se mantiene fuera, sin importar dónde la busquemos en manifestaciones ordinarias, materiales o cotidianas.Supporting citation(s):"¡Eh, opio! – grita él al sacerdote de barba canosa de la iglesia palaciega de Moscú, – ¡pon la barba adelante, los ojos al cielo, y verás a Dios!" (source: enlace txt)