El Tesoro Divino: Custodia Responsable y Valores Espirituales
La respuesta es que el uso correcto de la propiedad que se nos ha confiado se considera una forma de preservar su valor espiritual y moral, puesto que cualquier bien, por muy significativo que parezca, en realidad pertenece a Dios y el ser humano es meramente el administrador de ese valor. En otras palabras, cuando una persona dispone de la propiedad conforme al designio divino, no solo demuestra una actitud responsable, sino que también contribuye al fortalecimiento de los lazos espirituales y morales en la sociedad.Como se señala en una de las fuentes, San Juan enfatiza: "Este pensamiento es desarrollado una y otra vez por San Juan en detalle. 'Tú, —dice en una conversación—, eres simplemente el administrador de tu propiedad... y no puedes derrochar tus tesoros a tu antojo. Aunque hayas recibido una herencia paterna y, de ese modo, toda la propiedad parezca ser tuya, en realidad, todo ello pertenece a Dios. Y si exiges que la propiedad que te ha sido confiada se maneje de acuerdo con tu designación,
¿acaso crees que Dios, respecto a Su propiedad, no nos exigirá con mayor severidad y que permitirá que se desperdicie sin ningún provecho?... Así como encargas la administración de tu patrimonio a un esclavo semejante a ti, Dios desea que utilices ese patrimonio de manera adecuada. Por ello, aunque Él pueda privarte, te concede algo para que tengas la oportunidad de revelar tu bondad... No pienses que aquello que, en aras del amor humano que inspira a Dios, se te ha encomendado repartir como si fuera tu propiedad, sea verdaderamente tuyo. Dios te lo ha dado en calidad de préstamo para que puedas usarlo de forma provechosa. Por tanto, no lo consideres como propio cuando le entregas a Él lo que, en realidad, le pertenece" (fuente: enlace txt).Además, el correcto uso de los recursos ajenos no solo preserva la riqueza espiritual, sino que también favorece la difusión del amor y la gratitud en la sociedad. En uno de los textos se subraya: "Cuando las personas que no poseen riquezas, pero que se benefician de lo que otros tienen, cultivan hacia sus benefactores un sentimiento de gratitud, que no es otra cosa que una forma conocida de amor, se incrementa la cantidad total de amor en la vida mundial, se extienden nuevos lazos espirituales en el conjunto de la sociedad y se cumplen las leyes divinas que sostienen la vida. Tal actitud es correcta desde el punto de vista cristiano" (fuente: enlace txt).De este modo, la relación entre el uso correcto de la propiedad confiada y la preservación de su valor espiritual y moral radica en que un manejo racional y responsable de dicho patrimonio (que en esencia es un don de Dios) no solo previene su derroche, sino que lo transforma en una herramienta para manifestar amor, cumplir los mandatos divinos y fomentar la unidad espiritual tanto del individuo como de la sociedad en general.