Camino hacia la verdad y la gracia

El sincero afán de descubrir la verdad contenida en las palabras del Evangelio despierta en el hombre un profundo deseo de acercarse a la gracia de Dios y establecer una verdadera comunión con Él. Tal anhelo transforma la lectura ritual de los textos sagrados en una búsqueda interior, viva, que renueva el alma y purifica el corazón. Al prestar atención a las palabras del Evangelio, el hombre no solo adquiere conocimientos, sino que –gracias a su libertad sincera– obtiene la posibilidad de participar en el don de la gracia divina, lo cual se manifiesta en la transformación del espíritu, en un poder intensificado y en un fuego espiritual resultado de una fe genuina. Este impulso interior hacia la Verdad fue bendecido por el designio de Dios, como demuestra el ejemplo de Teófilo, cuya sed de conocer a Jesús y su afán por comprender lo supremo despertaron dos olas mundiales del evangelio apostólico, entre las cuales el “Evangelio de Lucas” ocupa un lugar destacado. Es justamente a través de este sincero deseo que el hombre se vuelve partícipe del Reino de Dios, permaneciendo en constante comunión con Él y llenándose de la luz de Su presencia.

Citas de apoyo:
"El carácter del Evangelio de Lucas indica esto. Probablemente fue de los convertidos por el apóstol Pablo. Pero ese no es el asunto. El alma de Teófilo nos ha quedado reflejada únicamente en su nombre, Teófilo: 'amante de Dios'. Como un nuevo Abraham, fue, sin duda, un amigo de Dios y se sintió atraído hacia el Dios Verdadero. Su sed de verdad provocó dos olas mundiales del evangelio apostólico: el Evangelio de Lucas y los Hechos. No es necesario debatir si estos libros habrían sido escritos o no sin Teófilo, y precisamente de este Teófilo, deseoso de conocer a Jesús. Lo importante es: el designio de Dios, en su cuidado por la salvación de toda la humanidad, se manifestó a través de la vida y el anhelo humano de este Teófilo; bendijo abundantemente su deseo por la Verdad." (fuente: enlace txt)

"El Santo Patriarca Tikhon de Zadonsky: Porque donde está Dios, allí está el Reino de Dios, el paraíso, el cielo y toda dicha. Dios, tesoro y fuente de consuelo, de alegría, de regocijo y de toda auténtica felicidad, y sin Él no puede haber un consuelo real, ni verdadera alegría o regocijo, ni vida y dicha genuinas. El objetivo final del hombre reside en Dios, en la comunión o unión viva con Él." (fuente: enlace txt)

Camino hacia la verdad y la gracia

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