Escuchar con el corazón: la transformación interior
Algunos, que se llaman a sí mismos cristianos, solo escuchan el sonido del Evangelio, sin captar la verdadera voz del Espíritu de Dios que se dirige al corazón. Como se dice en una de las fuentes: "Muchos escuchan el Evangelio, pero se puede decir de ellos que lo escuchan sin entenderlo ni acogerlo en su corazón; solo oyen como si fuera el sonido del Evangelio, y no la voz del Espíritu de Dios en él. Así oyeron los compañeros de Pablo, y no se tiene constancia de que se hayan convertido a Cristo" (fuente: enlace txt, página: 18). Aquí se subraya que la percepción superficial de las palabras de Dios no conduce a un despertar espiritual ni a la salvación.En contraste, la verdadera escucha abarca no solo el oído, sino también el corazón. Es decir, cuando una persona percibe la voz del Espíritu, no se limita a oír palabras, sino que las entiende, las acoge y permite que transformen su vida. En otro fragmento se señala: "Pero se nos cumple la palabra del Señor, que dice que los que ven no ven y, nuevamente, los que oyen cierran rápidamente sus oídos del alma y de ninguna manera escuchan las palabras del Espíritu" (fuente: enlace txt). Esto significa que, si no ocurre la escucha espiritual –si la persona no abre su corazón a las palabras de Dios–, su vida puede permanecer sin ser realmente tocada por el poder de Dios.Así pues, aquellos que perciben el Evangelio solo como un sonido mecánico carecen de una conexión interna profunda con la voluntad de Dios y, como consecuencia, no reciben la vida que se otorga a los verdaderos cristianos. Se puede considerar verdaderamente cristiano a aquel que no solo profesa formalmente la fe, sino que internamente percibe la voz del Espíritu, permitiendo que cambie su vida y guíe sus acciones. Si el corazón permanece cerrado a esa voz, surge una seria duda de que la persona realmente vive conforme a Dios y obedece la voluntad que Él ha destinado para ella.Supporting citation(s):"Nosotros hablábamos aquí sobre escuchar y no escuchar. Esto se relaciona también con la escucha del Evangelio. Muchos escuchan el Evangelio, pero se puede decir de ellos que lo escuchan sin entenderlo ni acogerlo en su corazón; solo oyen como si fuera el sonido del Evangelio, y no la voz del Espíritu de Dios en él. Así oyeron los compañeros de Pablo, y no se tiene constancia de que se hayan convertido a Cristo. Por el contrario, otros escuchan el Evangelio como la voz de Dios, entienden quién les habla, y comprenden lo que escuchan; no solo escuchan con el oído, sino también con el corazón, lo cual los lleva, como en el caso de Saulo, a la salvación. Por ello, el Señor Jesús dice: "Por tanto, cuídense de cómo escuchan" (Lucas 8, 18)." (fuente: enlace txt, página: 18)"Pero se nos cumple la palabra del Señor, que dice que los que ven no ven y, nuevamente, los que oyen cierran rápidamente sus oídos del alma y de ninguna manera escuchan las palabras del Espíritu (Mateo 13, 13). Aunque con los oídos físicos oigan, tienen los oídos espirituales del corazón cerrados y no pueden escuchar a Dios de ninguna manera..." (fuente: enlace txt)