Dualidades Divinas: Entre Experiencia y Razón

Los enfoques religiosos y filosóficos para definir a Dios difieren significativamente, pero ambas corrientes coinciden en entender a Dios como la fuente de una realidad suprema, a la cual el ser humano aspira a través de la experiencia personal y la reflexión intelectual.

Desde la perspectiva religiosa, Dios se define mediante la vivencia de una conexión con esa fuente suprema. Como se señala en una de las fuentes, «la religión es el reconocimiento de Dios y la experiencia de la conexión con Dios. Si se traduce esta fórmula religiosa al lenguaje filosófico, se expresa de la siguiente manera: la religión es la experiencia de lo trascendental, lo que se vuelve inmanente, sin perder su trascendencia» (fuente: enlace txt). Aquí se resalta la importancia de una experiencia que trasciende el intelecto ordinario y se vincula con la experiencia interna más profunda del ser humano, evidenciando que Dios no es tanto un objeto para ser probado, sino una realidad con la que se establece una conexión íntima.

El enfoque filosófico ofrece una visión algo distinta. Los pensadores modernos, inspirándose en el cristianismo, representan a Dios en forma de un ser humano dotado de una mente infinita y una voluntad ilimitada. Tal como se comenta: «La visión de los nuevos filósofos, depurada por el cristianismo, representa a Dios en forma de hombre con una mente sin límites y con una voluntad ilimitada, es decir, toma del bagaje humano sin trasender más allá. Fichte, deseando purificar la religión del antropomorfismo, despojó a Dios de la personalidad: pues, al no encontrar ningún nombre que no tuviera nada de lo experimental, llamó a Dios orden moral» (fuente: enlace txt). Este planteamiento subraya que el concepto de Dios puede abarcar no solo cualidades personales, sino también categorías abstractas que reflejan la superior moral y la racionalidad.

Así, la definición de Dios, considerando diversos puntos de vista, puede formularse de la siguiente manera: Dios es el principio trascendental que, al formar parte de la experiencia humana, adquiere una manifestación inmanente a través de la vivencia y, a la vez, es percibido intelectualmente como el más alto principio moral y normativo. Este enfoque integra el sentimiento inmediato de la presencia de la realidad suprema con el anhelo filosófico de comprenderla mediante la razón y las categorías morales.

Supporting citation(s):
«En la religión, el ser humano siente que lo ven y lo conocen antes de que él mismo se haya reconocido, pero al mismo tiempo es consciente de estar separado, rechazado de esa fuente benéfica de la vida, con la cual busca restablecer la conexión, establecer la religión. ... la religión es el reconocimiento de Dios y la experiencia de la conexión con Dios. ... la experiencia de lo trascendental-inmanente.» (fuente: enlace txt)

«La visión de los nuevos filósofos, depurada por el cristianismo, representa a Dios en forma de hombre con una mente sin límites y con una voluntad ilimitada, ... Fichte, deseando purificar la religión del antropomorfismo, despojó a Dios de la personalidad: pues, al no encontrar ningún nombre que no tuviera nada de lo experimental, llamó a Dios orden moral.» (fuente: enlace txt)

Dualidades Divinas: Entre Experiencia y Razón

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