Integridad del Alma y Búsqueda de la Profundidad

Se puede reconocer a una persona verdaderamente espiritual por el hecho de que su mundo interior –sus sentimientos, aspiraciones y cosmovisión– se manifiestan como un todo unificado, orientado hacia una comprensión profunda del sentido de la vida y hacia acciones intencionadas y significativas. Dicho individuo posee la capacidad de vivir la vida no de forma superficial, sino con total implicación, lo que le permite mantener la estabilidad incluso en períodos de pruebas.

Por el contrario, una persona con rasgos superficiales –a quien a menudo se llama "de fachada"– se limita únicamente a las manifestaciones externas, valorando la vida de manera pobre y basándose solo en impresiones superficiales y estados de ánimo momentáneos. Por ejemplo, como se señala en una de las fuentes:

"Vive en la superficie de la vida y no penetra en su profundidad, siente y percibe sólo la superficie de los fenómenos y juzga todo de manera superficial; su perspectiva está limitada: vive por los intereses del lugar y del tiempo y juzga todo desde esa perspectiva. ... Tal persona puede cumplir las reglas de la convivencia y la moral cotidiana, puede tener buenas intenciones y sentimientos, puede ser 'buena persona' en el sentido común, pero no es capaz de darle una dirección significativa a su vida ni de aportar verdaderos frutos del bien" (fuente: enlace txt).

También es importante señalar que nuestra primera impresión sobre una persona, aunque puede formarse a partir de momentos aislados y dispersos, no ofrece una representación completa de su verdadero ser. Como se explica:

"Has visto a la persona por primera vez. Aún no conoces su vida, sus acciones, sus convicciones y sentimientos. ... Cuando se sabe algo de una persona, pero no se tiene esa 'representación global' que se puede obtener simplemente al verla, significa que se conocen muchos momentos parciales y aislados de ella, pero no se posee ese todo único, indivisible, absolutamente individual que unifica todos esos momentos parciales..." (fuente: enlace txt).

Así, a diferencia de la persona "de fachada", el individuo verdaderamente espiritual posee una integridad interna: sus aspectos emocional, espiritual y físico están unidos en una única búsqueda de la verdad y la armonía interior. No se limita a los fenómenos superficiales, sino que es capaz de sentir profundamente, analizar y actuar desde una coherente y significativa posición vital. Precisamente, la falta de esta integración y unidad es lo que se manifiesta en las personas con rasgos superficiales, permitiendo así distinguirlas de aquella alma verdaderamente integral y que vive intensamente.

Integridad del Alma y Búsqueda de la Profundidad

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