Moral sin límites: el caos de la ausencia divina

La afirmación “Si Dios no existe, entonces todo es permitido” señala hacia una potencial anarquía moral que surge en ausencia de una fuente suprema de normas éticas y responsabilidad. Implica que sin el establecimiento divino del bien y del mal se pierde la base objetiva para diferenciar lo correcto de lo incorrecto, lo cual puede conducir a la realización desenfrenada de deseos personales.

Así, una de las fuentes enfatiza que “si Dios no existe, tampoco existe la inmortalidad, ni el juicio, ni la responsabilidad por nada, ni ningún mandamiento, ni divino ni interno – es decir, la conciencia” (source: enlace txt). Este fragmento demuestra claramente que la ausencia de Dios priva al ser humano de una brújula moral y de un mecanismo de retribución, haciendo que cualquier acción pueda ser justificada.

Otro texto añade: “Cuando en el alma del hombre no hay Dios, él hace todo lo que quiere. Si Dios no existe, entonces el prójimo a tu lado tampoco existe. Solo existen ciertos objetos para satisfacer tus deseos. Así, en esencia, piensan los materialistas. Para que el hombre sea hombre, debe haber el concepto de pecado, el concepto de lo permitido y lo prohibido, lo ético y lo antiético. Si Dios no existe, entonces el concepto de lo ético y lo antiético carece de sentido:

¿quién estableció qué es el bien y qué es el mal?
” (source: enlace txt). Aquí se subraya que las categorías morales pierden su significado sin un establecimiento divino, al faltar un criterio universal que defina el bien y el mal.

En la obra mencionada en otra fuente, esta idea se expresa de la siguiente manera: “Solo existe un principio bestial: hago lo que quiero. ¡Si Dios no existe, entonces todo me es posible! Porque, en ese caso, el hombre es ‘su propio Dios’. Ninguna moral, ninguna solidaridad social, ninguna ley estatal debe ser reconocida: ‘yo’ soy mi propia ley infalible” (source: enlace txt). Esta afirmación demuestra que la ausencia de autoridad divina puede llevar a excesos de egoísmo personal y absolutismo en la autojustificación, en el cual cada quien se convierte en el dueño de sus actos sin tener en cuenta las normas sociales.

Además, otro texto enfatiza el peligro de un colapso moral, cuando “el hombre se libra del tormento de la conciencia convenciéndose a sí mismo... Porque si Dios no existe, entonces todo es permisible... Nadie lo ve, y nadie lo sabe” (source: enlace txt). Aquí se revela el aspecto psicológico del problema: en ausencia de fe, la persona puede ir perdiendo gradualmente su autocrítica interna, lo que conduce a una disminución de la responsabilidad moral por sus acciones.

Así, el significado de la afirmación radica en que, sin una orientación moral divina, desaparece la definición objetiva de la ética, lo que puede traducirse en la justificación de cualquier acción, socavando los fundamentos de la moral social y la responsabilidad personal. Esta idea sirve como advertencia de que la fe en valores supremos y la existencia de una ley moral no solo le dan sentido a la vida, sino que también impiden que el hombre se rinda ante deseos personales desmedidos.

Citas de apoyo:
“Aunque yo haya matado al padre –le dijo fríamente, sin ningún atisbo de compasión y sin conciencia de su pecado a Iván–, el verdadero asesino eres tú: ¡pues dijiste que no existía Dios! Y, sin Dios, todo es permisible. Y, sin duda, es cierto: si Dios no existe, entonces no hay inmortalidad, ni juicio, ni responsabilidad por nada, ni ningún mandamiento, ni divino ni i

Moral sin límites: el caos de la ausencia divina

¿quién estableció qué es el bien y qué es el mal?

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