La barba: Tradición y percepción en la imagen sacerdotal
Basándonos en las citas presentadas, la relación entre pertenecer a los creyentes o a los no creyentes y la presencia de barba no es estricta ni formal. Es decir, tener (o no tener) barba no define en esencia el estado espiritual ni la legitimidad del servicio. En uno de los fragmentos se enfatiza que el aspecto y la apariencia externa del clérigo se moldean según la voluntad y el gusto del pueblo:«Si al pueblo le desagrada ver a un sacerdote vestido como comerciante, con un corte de cabello moderno y sin barba, tal reforma debe detenerse a toda costa, pues ofende la piedad del pueblo. En ese asunto, pues, el criterio es el sentimiento religioso del pueblo y su juicio...» (fuente: enlace txt).Aquí se pone de manifiesto que las expectativas de la comunidad juegan un papel importante, siendo estas las que determinan la aceptabilidad de la imagen externa de los sacerdotes. Sin embargo, esto no significa que la barba, por sí misma, sea un marcador de afiliación religiosa. En otro fragmento se dice que la barba confiere al rostro una dignidad y cierta autoridad paternal:«La barba, que de ninguna manera puede inquietar, debe mantenerse casi por completo intacta; confiere al rostro dignidad y una especie de autoridad paternal.» (fuente: enlace txt).De este modo, la barba aparece como un símbolo tradicional que refleja determinados valores culturales y estéticos, pero no como una condición rígida o dogmática para pertenecer a los creyentes o a los no creyentes. En realidad, la cuestión se enmarca en el ámbito del gusto público y las tradiciones, y no en los requisitos formales para ostentar un título espiritual o sostener ciertas creencias.Citas de apoyo:«Si al pueblo le desagrada ver a un sacerdote vestido como comerciante, con un corte de cabello moderno y sin barba, tal reforma debe detenerse a toda costa, pues ofende la piedad del pueblo. En ese asunto, pues, el criterio es el sentimiento religioso del pueblo y su juicio...» (fuente: enlace txt)«La barba, que de ninguna manera puede inquietar, debe mantenerse casi por completo intacta; confiere al rostro dignidad y una especie de autoridad paternal.» (fuente: enlace txt)