Desafíos del Ayuno: Entre Ritual y Cambio Social
Los sectarios rechazan la obligatoriedad del ayuno, ya que consideran que este ritual se transforma en una limitación formal que desvía la atención de la solución de problemas sociales y comunitarios más urgentes. Según su opinión, los parámetros establecidos para el ayuno provocan que, en lugar de fomentar un verdadero perfeccionamiento espiritual, se convierta en un conjunto de normas externas que alteran el curso natural de la vida comunitaria e incluso ralentizan su desarrollo. Uno de los argumentos fundamentales es que los ayunos públicos interrumpían la actividad laboral normal y, en esencia, constituían un “ritual” que sería preferible cancelar en favor de abordar cuestiones de injusticia social. Como se menciona en una fuente, “Una de las razones para la interrupción de las predicaciones con motivo del ayuno fue la oposición radical, expresada, por ejemplo, en el panfleto de un tal T.W. en enero de 1648 titulado: ‘Palabra a Inglaterra, relativa a sus ayunos’. El autor creía que al Parlamento le vendría mejor ocuparse de corregir la injusticia social y la desigualdad, en lugar de continuar con el ritual de los ayunos públicos. Los cuáqueros adoptaron esta temática con ímpetu…” (fuente: enlace txt).Además, existe la postura de que el ayuno se reduce simplemente a una restricción formal en el consumo de ciertos productos sabrosos y abundantes, lo que genera indignación en aquellos que prefieren disfrutar de una alimentación completa. Estos críticos no perciben en la abstinencia exterior un esfuerzo espiritual profundo y niegan el sentido mismo del ayuno, considerándolo carente de contenido interior. En una de las fuentes se señala: “Muchos, muy muchos en la actualidad creen que la esencia del ayuno consiste apenas en prohibir consumir alimentos de alta calidad, … y en la práctica rechazan el ayuno, ignorándolo por completo y sin observarlo” (fuente: enlace txt).De este modo, las razones de la agitación de los sectarios contra la observancia del ayuno se fundamentan en una doble interpretación de su esencia. Por un lado, condenan el cumplimiento forzado de reglas formales que, en su opinión, obstaculizan la solución de problemas sociales urgentes y el funcionamiento normal de la sociedad. Por otro, critican la visión superficial del ayuno como mera restricción alimentaria, lo que, según ellos, desvía el verdadero significado de la labor interior y va en contra de las realidades de la vida moderna.