Influencia Familiar en la Formación de Roles de Género

El rol de la educación familiar desempeña un papel crucial en la formación de los roles de género y en el comportamiento del niño. Ya desde la primera infancia (aproximadamente a los 3–4 años), el niño comienza a reconocer a qué sexo pertenece y, mediante la imitación de los adultos, aprende lo que se espera de él en términos de comportamiento. En la familia, los padres, de manera consciente o inconsciente, establecen los estándares de lo que significa ser «niño» o «niña». Por ejemplo, a los niños se les perdona con más frecuencia las manifestaciones de agresividad y se les incentiva la actividad, mientras que a las niñas se les educa hacia la sensibilidad, la emotividad y la moderación. Así, a través de la observación diaria de las normas establecidas y de los modelos de rol (padres, hermanos mayores), el niño va formando sus ideas sobre cómo debe comportarse en el futuro.

Este enfoque no solo contribuye al reconocimiento de su identidad de género, sino que también determina la elección de juegos, intereses y aspiraciones del niño. Por lo general, los niños buscan imitar a sus padres, compartiendo sus cualidades y valores masculinos, mientras que las niñas se orientan hacia sus madres, lo que conduce a la formación de intereses y estereotipos de género en su comportamiento. De este modo, los ejemplos de educación familiar no solo enseñan al niño a respetar ciertos límites, sino que también le ayudan a encontrar su lugar en la sociedad, asimilando los estándares y normas tradicionales.

Citas de apoyo:
"Para los 3–4 años, el niño aprende cuál es su pertenencia de género. Sabe quién es: niño o niña. Pero aún no entiende con qué contenido deben estar cargadas las palabras «niño» y «niña». Nosotros, los adultos, conscientemente o de manera inconsciente, enseñamos al niño su rol de género. De acuerdo con las tradiciones generalmente aceptadas, lo orientamos sobre lo que significa ser niño o niña. A los niños, más frecuentemente que a las niñas, se les perdonan las manifestaciones de agresividad y se fomenta su actividad e iniciativa. De las niñas se espera que sean sensibles, emotivas y expresivas. Bajo la guía de los adultos, y a través de la imitación, el niño empieza a aprender a ser niño o niña. Su posición como niño (o niña) condiciona sus orientaciones en la elección de juegos, intereses y aspiraciones." (source: enlace txt)

"La orientación del niño hacia los valores de su género ocurre primordialmente en la familia. Aquí, las tradiciones juegan un papel determinante. Así, al niño, incluso al más pequeño, normalmente se le dice: «No llores, no eres una niña. Eres un hombre». Y así, él aprende a contener sus lágrimas. Su padre y su hermano mayor se solidarizan con él: «¡Nosotros somos hombres!» Y él aprende a contener sus lágrimas, sintiéndose orgulloso de pertenecer al grupo de los hombres. A la niña se le ordena: «No pelees. No trepes cercas ni árboles. Eres una niña». Y la pequeña traviesa tiene que aprender a controlarse, pues es una niña." (source: enlace txt)

Influencia Familiar en la Formación de Roles de Género

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