La Sagrada Prohibición de la Sangre
La prohibición de consumir sangre se establece porque, en la comprensión bíblica, la sangre simboliza la vida o el alma del animal, que Dios considera sagrada. Así, después del diluvio, cuando al hombre se le permitió comer carne por primera vez, Dios instituyó un pacto según el cual la sangre no debía consumirse, ya que es la vida. Esto se observa, por ejemplo, en el siguiente pasaje: "Leemos que después del diluvio, el Señor dio a las personas el derecho a comer la carne de aves, peces y animales, pero a no consumir la sangre (Gén. 9:4). Cuando Israel salió de Egipto, el Señor dio al pueblo un mandato similar. En el libro de Levítico se escribe: 'No coman ninguna sangre en todas sus moradas, ni de aves ni de ganado. Y quien coma alguna sangre, el alma de esa persona será eliminada de entre su pueblo' (Lev. 7:26-27). Al ofrecer en sacrificio aves y animales, los israelitas debían permitir que la sangre se escurriera (Deut. 12:27). El Señor explicó por qué no se debía hacer de esa manera con la sangre: 'Porque la vida del cuerpo está en la sangre, y yo la he destinado para ustedes en el altar, para purificar sus almas, porque la sangre purifica la vida' (Lev. 17:11). Esto lo confirmó posteriormente, diciendo: 'Cuida cuidadosamente de no comer sangre, porque la sangre es vida; no comas vida junto con la carne' (Deut. 12:23)." (Fuente: enlace txt)Es decir, la sangre se asociaba con la vida, y la vida siempre pertenece a Dios. Por lo tanto, el consumo de sangre se consideraba una violación del pacto sagrado y de la inviolabilidad de la vida. Esta prohibición se repetía y se precisaba posteriormente en las leyes establecidas por Moisés, en las cuales las medidas de precaución al ofrecer sacrificios y consumir carne se convirtieron en parte integral de la práctica ritual, para nunca profanar la vida otorgada por Dios.Supporting citation(s): "Leemos que después del diluvio, el Señor dio a las personas el derecho a comer la carne de aves, peces y animales, pero a no consumir la sangre (Gén. 9:4). Cuando Israel salió de Egipto, el Señor dio al pueblo un mandato similar. En el libro de Levítico se escribe: 'No coman ninguna sangre en todas sus moradas, ni de aves ni de ganado. Y quien coma alguna sangre, el alma de esa persona será eliminada de entre su pueblo' (Lev. 7:26-27)... 'Porque la vida del cuerpo está en la sangre, y yo la he destinado para ustedes en el altar, para purificar sus almas, porque la sangre purifica la vida' (Lev. 17:11). Esto lo confirmó posteriormente, diciendo: 'Cuida cuidadosamente de no comer sangre, porque la sangre es vida; no comas vida junto con la carne' (Deut. 12:23)." (fuente: enlace txt)Así, la prohibición se implementó originalmente justo después del diluvio, cuando al hombre se le permitió por primera vez comer carne, y posteriormente se reiteró en el marco de la ley mosaica, para recordar a los creyentes la sacralidad de la vida, expresada a través de la sangre, y que solo Dios tiene el derecho de disponer de la vida.