El Plan Divino: Encuentro entre Destino y Libertad
La concepción de la agenda divina refleja la visión de que las acciones y hazañas del Señor se desarrollan dentro de un plan preestablecido y, al mismo tiempo, activamente ejecutado como parte de un designio divino. Según esta interpretación, Dios estableció desde el principio un cierto esquema (una agenda) en el que cada evento y cada manifestación de la naturaleza se transforma de un estado potencial en uno real en su momento preciso. Cabe destacar que el plan divino no es un predeterminismo mecánico: se lleva a cabo a través de la combinación de varias fuerzas, entre las cuales destaca especialmente el elemento personal y la libertad del ser humano. Como se señala en una fuente, «la historia es una elección, es el encuentro personal del hombre con Dios. Lo que Dios destina al mundo, el hombre, por su libre albedrío, puede tanto aceptarlo como rechazarlo» (source: enlace txt). Esto quiere decir que, aunque la agenda esté establecida, el desarrollo de los acontecimientos depende de si el hombre decide actuar de acuerdo con la voluntad divina.Además, es importante el aspecto de que, cuando el hombre sigue la voluntad de Dios, las leyes naturales y cósmicas comienzan a reflejar ese impulso providencial, haciendo realidad lo que fue determinado por el Señor. Esto se confirma con otra cita: «Dios, al predeterminar todas las cosas desde la eternidad, saca cada una de ellas de un estado potencial al real en su debido momento y, en sus fines desconocidos, dirige toda la existencia del mundo, modificando las manifestaciones de su designio de acuerdo con el ánimo de aquellos que son objeto de su obra...» (source: enlace txt). Aquí se subraya que el propósito supremo del designio es la restauración de la unidad con Dios, donde cada detalle del universo se orienta hacia el retorno a la fuente.Por lo tanto, la importancia de la concepción de la agenda divina radica en que fusiona la idea de un plan preestablecido con la actividad histórica real, en la cual el hombre, siendo poseedor de libre albedrío, puede tanto contribuir a la realización de ese plan como oponerse a él. Al elegir actuar de acuerdo con la voluntad divina, el hombre se convierte en un participante activo en la construcción divina del orden, a través del cual se materializa en la historia el designio celestial.Supporting citation(s):«La acción del designio divino en la historia se lleva a cabo a través de tres fuerzas, pero principalmente por el componente personal, a través de la libertad del hombre. La historia es una elección, es el encuentro personal del hombre con Dios. Lo que Dios destina al mundo, el hombre, por su libre albedrío, puede tanto aceptarlo como rechazarlo. Cuando el hombre actúa conforme a la voluntad divina, la fuerza natural y cósmica también se somete a ese impulso providencial y comienza, de acuerdo con sus leyes, a materializar en la historia lo que Dios determinó para el mundo.» (source: enlace txt)«Dios, al predeterminar todas las cosas desde la eternidad, saca cada una de ellas de un estado potencial al real en su debido momento y, en sus fines desconocidos, dirige toda la existencia del mundo, modificando las manifestaciones de su designio según el ánimo de los sujetos y, en los casos necesarios, renovando de manera extraordinaria las leyes de la naturaleza conforme a los planes de la construcción divina. El propósito supremo del designio es el retorno a Dios de todo lo que se ha apartado de Él, la deificación de la criatura mediante la unión con Dios.» (source: enlace txt)