El Camino de la Oración Interna

La gente pronuncia las oraciones en voz alta no porque Dios necesite palabras sonoras para comprender su súplica, sino porque esta forma ayuda al propio que ora a concentrarse, a despertar su alma y a transitar hacia una oración más profunda y sentida. Al pronunciar la oración en voz alta, la persona se incorpora a un proceso que, según la instrucción del presbítero Dorofey, comienza con una oración vocal y gradualmente pasa a una oración mental, para finalmente llegar a la oración del corazón.

Así, de acuerdo con la orientación expuesta en el "Cvetnik" del presbítero Dorofey, dedicado a la enseñanza sobre la oración, se dice:
"El presbítero Dorofey... aconseja al que se inicia en la oración de Jesucristo que primero la pronuncie en voz alta. Él dice que la oración vocal se transforma por sí sola en una oración mental. … La oración de Jesucristo no debe pronunciarse con voz fuerte, sino de manera baja, en voz alta para uno mismo. En circunstancias especiales de distracción, tristeza, abatimiento o pereza, es muy beneficioso recitar la oración de Jesucristo en voz alta: la oración vocal de Jesucristo poco a poco despierta el alma del pesado sueño moral en el que generalmente se sumerge por la pena y el desaliento." (fuente: enlace txt)

Esta práctica ayuda a quien ora a concentrar su mente, "encerrándola en las palabras de la oración", lo cual favorece una comunicación más viva y consciente con Dios. Este método representa una forma de despertar el alma, en la que, comenzando con la recitación de la oración en voz alta, con el tiempo se progresa hacia una oración interior y silenciosa, llena de sentimiento genuino y arrepentimiento.

De manera más detallada, esta idea se desarrolla en otra fuente, donde se señala:
"Él dice que la oración vocal se transforma por sí sola en una oración mental… La oración de Jesucristo no debe pronunciarse con voz fuerte, sino de manera baja, en voz alta para uno mismo." (fuente: enlace txt, página: 244)

Así, pronunciar la oración en voz alta no es un intento de agradar a Dios mediante sonidos, sino un medio para activar la vida interior del individuo, despertar sentimientos y la mente, y luego avanzar hacia una oración interna más profunda, en la cual se produce la comunicación directa con Dios. Esto ayuda a salir del repetitivo recitado mecánico y a penetrar en la verdadera esencia del diálogo oracional.

Citas de apoyo:
"El presbítero Dorofey, nuestro compatriota, gran mentor del esfuerzo espiritual, acercándose con ese honor a Santiago Isaac sirio, aconseja al que se inicia en la oración de Jesucristo que primero la pronuncie en voz alta. Él dice que la oración vocal se transforma por sí sola en una oración mental. 'De una oración vocal abundante,' dice el presbítero, 'se deriva una oración mental, y de la oración mental surge la oración del corazón. La oración de Jesucristo no debe pronunciarse con voz fuerte, sino de manera baja, en voz alta para uno mismo.' En momentos de especial distracción, tristeza, abatimiento o pereza, es muy beneficioso recitar la oración de Jesucristo en voz alta: la oración vocal de Jesucristo poco a poco despierta el alma del pesado sueño moral en el que generalmente se sumerge por la pena y el desaliento." (fuente: enlace txt)

"Él dice que la oración vocal se transforma por sí sola en una oración mental (Cvetnik del presbítero Dorofey, enseñanza 30 y 32). 'De una oración vocal abundante,' dice el presbítero, 'se deriva una oración mental, y de la oración mental surge la oración del corazón. La oración de Jesucristo no debe pronunciarse con voz fuerte, sino de manera baja, en voz alta para uno mismo'." (fuente: enlace txt, página: 244)

El Camino de la Oración Interna

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