Paz Interior a Través de la Oración
La oración calma nuestra alma, ya que en ella entregamos nuestras preocupaciones y aflicciones a Aquel que siempre escucha nuestro clamor y nos responde con amor y cuidado. Cuando nos dirigimos a Dios con sinceridad, sentimos su presencia, como si estuviera cerca, dispuesto a escuchar cada súplica y a consolarnos en el momento difícil. Esa presencia nos concede paz interior y seguridad, pues sabemos que nuestros dolores y sufrimientos no pasan desapercibidos.Por ejemplo, en uno de los textos se dice:«No hay rechazo en su corazón maternal para ninguna súplica ni petición. Incluso más – Ella, como una madre tierna, se apresura a sus hijos cuando están afligidos, angustiados o en peligro. Y ella, como la Madre del Dios Altísimo, posee el don divino de la gracia para ayudarnos.» (fuente: enlace txt)Esta descripción enfatiza que la oración no es simplemente un ritual religioso, sino una conversación viva y conmovedora con Dios, en la que encontramos consuelo y apoyo. Nuestra alma se llena de paz cuando sentimos que un Dios amoroso y comprensivo nos habla, respondiendo a nuestras súplicas con inquebrantable cercanía y calidez.Como se señala en otra cita:«Cuando oramos, entonces los oídos del Señor escuchan nuestra oración: Él, entonces y en todo momento, está cercano a nosotros, como la imagen sagrada ante la cual nos presentamos, incluso más cercano, ya que reside en lo más profundo de nuestro corazón.» (fuente: enlace txt)Esta afirmación resalta que el hecho de que Dios escuche nuestras súplicas nos permite sentir su inmediata proximidad, lo cual calma y fortalece nuestra alma, dándonos una sensación de seguridad y apoyo incluso en las pruebas más difíciles de la vida.Así, mediante la oración en la que sinceramente vertemos nuestros sentimientos, Dios, al oír nuestras súplicas, nos brinda paz interior y consuelo, ayudándonos a enfrentar las preocupaciones y desafíos de la vida.Citas de apoyo:«No hay rechazo en su corazón maternal para ninguna súplica ni petición. Incluso más – Ella, como una madre tierna, se apresura a sus hijos cuando están afligidos, angustiados o en peligro. Y ella, como la Madre del Dios Altísimo, posee el don divino de la gracia para ayudarnos.» (fuente: enlace txt)«Cuando oramos, entonces los oídos del Señor escuchan nuestra oración: Él, entonces y en todo momento, está cercano a nosotros, como la imagen sagrada ante la cual nos presentamos, incluso más cercano, ya que reside en lo más profundo de nuestro corazón.» (fuente: enlace txt)