El Camino hacia el Perdón Divino

La enseñanza de Cristo en relación con el perdón de la violencia y las palabras que distorsionan la verdad exige del creyente una disposición radical para soltar los rencores, incluso en las circunstancias más difíciles. El mismo Cristo, al encontrarse como víctima de la crueldad y la injusticia, dirigió la palabra del perdón hacia sus agresores, pues comprendía que sus acciones emanaban de la ignorancia sobre la verdadera naturaleza de sus actos. Esto se observa, por ejemplo, en el siguiente extracto de enlace txt:

"Véngate de mí", son las palabras que se escuchaban con mayor frecuencia... Y Cristo, en su último suspiro, perdona a sus maldicientes, a sus verdugos y asesinos, y pide a su Padre Celestial que también les conceda el perdón; y, además, les justifica: “No saben”, dice Él, “lo que hacen.

¿Por qué repite el Señor esta enseñanza sobre el perdón en la Cruz?
..." (fuente: enlace txt)

Esta cita subraya que el perdón es tan necesario frente a la violencia como lo es frente a palabras falsas y distorsionadas, ya que, según la enseñanza de Cristo, nadie puede juzgar objetivamente el estado interior de otra persona si ésta vive en un engaño ciego sobre sus propias acciones.

Además, la enseñanza de Cristo exige a los creyentes imitarle incluso cuando el resentimiento parece ser un motivo inmediato para la venganza. En un extracto de enlace txt se hace un llamado a perdonar, aún cuando las acciones del ofensor evidencian una lógica distinta en el mundo:

"Pero perdónalo, perdónalo, que el Señor lo exige: 'Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores'. ¿Ha pecado contra ti? Sí, no hizo lo correcto, actuó mal. Entonces, perdónalo, sé magnánimo, como Dios..." (fuente: enlace txt)

Esta idea señala que el perdón según Cristo no es tanto una justificación de lo cometido, sino un acto de profunda gracia y amor que debe unir a las personas en una comunidad única, libre de cinismo y enemistad. El rechazo a la venganza permite deshacerse de la fuerza destructiva del rencor, abriendo paso a una renovación espiritual.

Así, la necesidad de perdonar la violencia y las palabras que no reflejan la verdad debe entenderse no como un llamado a ignorar el mal o justificarlo, sino como el camino por el cual la persona, al imitar a Cristo, libera su alma del peso del rencor y se abre a la suprema misericordia divina. Ese perdón es un acto de fe en que la verdadera comprensión y amor pueden superar incluso las heridas más profundas que dejan la violencia y la mentira.

El Camino hacia el Perdón Divino

¿Por qué repite el Señor esta enseñanza sobre el perdón en la Cruz?

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