La simbología de las necesidades divinas

Decir que Dios tiene necesidades no debe interpretarse literalmente como una señal de alguna carencia o dependencia propia de la creación. Más bien, adquiere un carácter simbólico y señala una relación especial entre Dios y el ser humano. En la fuente enlace txt se afirma directamente:
"Personalmente, a Dios no le es necesaria nuestra gratitud, así como tampoco lo es nuestra oración. Pero aun así, el Señor… nos manda orar."
Esto indica que cualquier "necesidad" de Dios no evidencia en absoluto una limitación o carencia en Él, sino que es una forma de resaltar que, al responder los creyentes – mediante gratitud, oración y participación – son las propias personas las que se benefician, adquiriendo fuerza espiritual y claridad.

Por otro lado, la cita extraída de enlace txt desarrolla esta idea al señalar que:
"Dios es el centro del bien. Él puede proporcionar el bien, pero no puede necesitarlo ni recibirlo. … si Dios habla de tal forma, como si aquello que está por encima de las pasiones pudiera estar sujeto a alguna pasión, y la plenitud eterna pudiera tener necesidad… esto solo puede significar, si es que en absoluto significa algo accesible a nuestro entendimiento, que Dios, mediante un milagro, se ha dotado de la capacidad de tener tal necesidad…"
Aquí se enfatiza que, en caso de aparecer la imagen de una necesidad, ésta se origina por la voluntad misma de Dios y tiene como fin involucrar al ser humano en el proceso de crecimiento espiritual, de modo que, al responder a esta "necesidad", la persona se acerca al Divino y su propia existencia adquiere un nuevo sentido.

A partir de lo anterior, la afirmación de que Dios tiene necesidades debe interpretarse como una expresión figurada destinada a resaltar la importancia de la conexión entre el Creador y la creación, en la cual la reacción humana – gratitud, oración y devoción – juega un papel decisivo en el perfeccionamiento espiritual. Por ello, sería injusto reprochar a quien difunde tal interpretación o considerarlo un impostor de la fe o un necio. Se trata de una perspectiva que intenta explicar la profunda naturaleza de la relación entre Dios y el hombre, en lugar de afirmar que Dios posee necesidades físicas o emocionales, como las de un ser finito.

Supporting citation(s):
"Personalmente, a Dios no le es necesaria nuestra gratitud, así como tampoco lo es nuestra oración. Pero aun así, el Señor… nos manda orar." (fuente: enlace txt)
"Dios es el centro del bien. Él puede proporcionar el bien, pero no puede necesitarlo ni recibirlo. … si Dios habla de tal forma, como si aquello que está por encima de las pasiones pudiera estar sujeto a alguna pasión, y la plenitud eterna pudiera tener necesidad… esto solo puede significar… que Dios, mediante un milagro, se ha dotado de la capacidad de tener tal necesidad…" (fuente: enlace txt)

La simbología de las necesidades divinas

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