La Misericordia Divina en Medio de la Adversidad
Según las citas proporcionadas, la misericordia de Dios se manifiesta no en la ausencia del mal y la muerte, sino en Su amor, bondad y cuidado redentor hacia el ser humano, incluso cuando suceden desastres gobernados por Su voluntad. Así, una de las fuentes enfatiza que "El Dios amoroso es benevolente y bueno incluso con aquellos que son indiferentes a Él, desobedientes o lo desprecian. Él nunca responde al mal con mal, jamás se venga. Sus castigos son medios de corrección aplicados con amor hacia las personas, mientras algo aún pueda corregirse y sanarse en esta vida. Estos castigos nunca se extienden a la eternidad." (fuente: enlace txt). Aquí se deja claro que las acciones de Dios, aunque impliquen la aparición de desastres y pruebas, están motivadas por el deseo de guiar al hombre hacia la corrección y la redención, lo cual es una manifestación de Su misericordia.Además, otra fuente aclara que la muerte y el mal no son creaciones directas de Dios: "El Señor no creó la muerte; de ninguna manera es posible que la Vida engendre la muerte, que el Amor genere el mal. La muerte surge precisamente por el rechazo a la vida, en acciones contrarias al Amor, pues Dios es Amor..." (fuente: enlace txt). Esto indica que la presencia del mal y la muerte es consecuencia de la confrontación con el orden divino, y no una manifestación intencionada de crueldad de Su parte.También es importante señalar que todo lo que sucede en el mundo de los creyentes, incluidos los sufrimientos, se considera parte de un plan divino más profundo, donde incluso las pruebas y calamidades pueden tener un significado redentor (como se afirma, por ejemplo, en el razonamiento de que "todas las calamidades y penas humanas ocurren positivamente por la voluntad de Dios" – fuente: enlace txt). De este modo, aunque el mal y la muerte estén presentes, no disminuyen la esencia de la misericordia divina, sino que, más bien, se convierten en medios para alcanzar fines superiores y justos, y la salvación de las personas.En resumen, se puede decir que la misericordia de Dios se expresa a través de Su cuidado y acción redentora: Él no devuelve el mal por el mal, sino que conduce al ser humano a través de las pruebas hacia la posibilidad de un renacimiento espiritual y la vida eterna. Esto demuestra que, incluso en presencia del mal y la muerte, Dios sigue siendo misericordioso, actuando de acuerdo a Su designio supremo.