El Destino Divino: La Muerte como Camino de Salvación
La afirmación «Dios se lo lleva todo» en este contexto refleja la idea de que el final de la vida de cada persona no ocurre por casualidad, sino conforme a un designio divino, con el propósito de salvar su alma. Según esta visión, Dios actúa de manera individual: Él elige el momento exacto en el que es necesario que la persona “transite” de la vida, para preservar o incluso mejorar su estado espiritual. Es decir, si la futura vida de la persona amenaza con deteriorar el alma debido a los pecados acumulados y las tentaciones del mundo, Dios se la lleva para salvarla, dando la oportunidad de evitar consecuencias negativas adicionales, y si existe la posibilidad de crecimiento espiritual, le permite continuar viviendo.Esta idea demuestra que la muerte no se considera un evento fortuito, sino un acto intencional que permite preservar el bienestar del alma. Así, según una de las fuentes:"Dios se lleva a cada persona en el momento más apropiado de su vida, lo hace de una manera especial, adecuada únicamente para ella, de modo que se salve su alma. Si Dios ve que la persona mejorará, le permite vivir. Sin embargo, al ver que la persona empeorará, se la lleva para salvarla. Y a otros –aquellos que llevan una vida pecaminosa, pero tienen la disposición de hacer el bien– se los lleva hacia Él antes de que tengan la oportunidad de realizar ese bien. Dios actúa así, porque sabe que estas personas habrían hecho el bien si se les hubiera presentado una oportunidad favorable. Es decir, Dios les dice algo por el estilo: 'No se esfuercen; basta con esa buena disposición que tienen'. Y a alguien que es aún muy virtuoso, Dios se lo lleva, porque en el Paraíso se necesitan también capullos florales. Por supuesto, para los padres y familiares de un niño fallecido, todo esto no resulta fácil de comprender." (source: enlace txt)Otro punto de vista enfatiza que, a medida que se incrementa la experiencia de vida y se acumulan pecados, la persona va perdiendo progresivamente su estado interno de bondad, y que una partida temprana de la vida puede, por el contrario, preservar la pureza del alma:"Al examinar las cosas más a fondo, veremos que, cuanto más envejece una persona, más debe luchar y más pecados se acumulan en ella... Por lo tanto, la persona a quien Dios se lleva de esta vida durante la infancia o juventud, gana más de lo que pierde. Nadie ha firmado todavía un contrato con Dios sobre el momento de su muerte. Dios se lleva a cada persona en el momento más apropiado de su vida, de una manera especial, adecuada únicamente para ella, para salvar su alma." (source: enlace txt)Así, la afirmación «Dios se lo lleva todo» puede significar que el abandono de la vida no es sólo el fin de la existencia terrenal, sino también el comienzo o la continuación del camino espiritual, predestinado por la voluntad suprema. Esta concepción enfatiza que, incluso en los momentos más trágicos de la existencia humana, hay un sentido profundo, condicionado por el cuidado en la salvación del alma de cada individuo.