La fuerza silenciosa de la mansedumbre
La respuesta ideal a una provocación física, como un golpe en la mejilla izquierda, consiste en un rechazo consciente a la violencia retaliatoria y en la demostración de fuerza interior y humildad, lo cual simboliza la disposición a ofrecer la otra mejilla. En uno de los textos citados se dice:"Quien te golpee en tu mejilla derecha, ofrécele también la otra (...). Por nuestros malos (izquierdos) hechos, nos castiga la diestra de Dios, y por nuestros buenos (derechos) actos, Dios permite que Satanás (en la izquierda) nos ataque para nuestra humillación. Por lo tanto, cuando nos golpeen en la mejilla derecha (es decir, cuando suframos inocentemente), recordemos nuestras transgresiones y ofrezcamos la mejilla izquierda." (source: enlace txt)Esta cita destaca que la respuesta razonable a la agresión física no es contraatacar, sino el reconocimiento de nuestra debilidad espiritual y la disposición a soportar la provocación, lo cual, a su vez, despoja al agresor de su fuerza, obligándolo a gastar su energía en vano.Además, otra fuente nos recuerda la necesidad de mantener la calma y no enfrentarse al mal, diciendo:"Para muchas personas, las palabras del Salvador son un tropiezo (y totalmente en vano): no te resistas al mal (Mt. 5:39). Realmente debemos, en la medida de nuestras fuerzas, esforzarnos por no resistir al mal: soportar con serenidad las aflicciones corporales o espirituales que nos asedian; según las palabras mismas de Cristo, debemos ofrecer la otra mejilla, dar nuestra túnica, y entregar todo a quien lo pida." (source: enlace txt)Estos razonamientos enseñan que la respuesta ideal a la provocación física es el rechazo de la violencia retaliatoria, lo que no solo permite mostrar la fuerza interior y la dignidad, sino que además neutraliza eficazmente la agresión al hacer que el agresor gaste su energía en vano.De esta manera, la respuesta a un golpe en la mejilla izquierda puede ser una demostración silenciosa pero poderosa de autocontrol y sabiduría: ofrecer la otra mejilla, privando así al provocador de la posibilidad de obtener satisfacción de la violencia.Supporting citation(s):"Quien te golpee en tu mejilla derecha, ofrécele también la otra (...), por lo tanto, cuando nos golpeen en la mejilla derecha..., recordemos nuestras transgresiones y ofrezcamos la mejilla izquierda." (source: enlace txt)"Para muchas personas, las palabras del Salvador son un tropiezo...: no te resistas al mal (...). Realmente debemos... esforzarnos por no resistir al mal: soportar con serenidad las aflicciones corporales o espirituales que nos asedian; debemos ofrecer la otra mejilla, dar nuestra túnica, y entregar a quien lo pida." (source: enlace txt)