Dulce dualidad de géneros

En los textos presentados se observa una doble actitud hacia el osito de peluche, la cual refleja la división de roles de género y las expectativas asociadas. Por un lado, el osito se presenta como algo cálido y cariñoso, que la mamá le regala a su hijo – aquí el osito se convierte en símbolo del amor y la atención maternal. Así, en uno de los fragmentos la mamá entrega el osito con esmero, diciendo: "Aquí. Este es el mismo que te regaló la tía Mila. Tenías dos años en ese entonces. Buen Osito, excelente. ¡Mira qué apretado! ¡Qué barriga tan gorda! ¡Mira cómo rodó!

¿No parece una pera?
¡Aún mejor! ¡Y no hace falta comprar otro! ¡Vamos, entrena todo lo que quieras! ¡Empieza!" (fuente: enlace txt). En este caso, se percibe la expectativa de que el regalo de la madre no solamente debe expresar cariño, sino también estimular la actividad y el desarrollo de la fuerza, cualidades que tradicionalmente se asocian con el carácter masculino.

Por otro lado, en otro fragmento el niño expresa su alegría al ver que su mamá "lo había inventado de una manera tan genial" y de inmediato utiliza el osito de peluche para entrenar la fuerza de su golpe: "Y yo acomodé al Osito en el sofá de tal forma que me fuera más fácil practicar con él y desarrollar la fuerza del golpe. Él estaba frente a mí tan chocolatoso, pero bastante desgastado..." (fuente: enlace txt). Esta imagen subraya la especificidad de género: incluso si el objeto en sí se asocia con ternura y suavidad, en la cultura del niño dicho objeto se reinterpreta mediante la actividad física y la lucha, lo cual responde a la idea estereotípica de que la masculinidad se vincula con la demostración de fuerza.

Así, los estereotipos de género que subyacen en la representación de regalar un osito de peluche se manifiestan al hacer que un regalo, aparentemente emocional y cálido, se enmarque en un contexto donde la actividad y la fuerza física son importantes. Además, el papel del dador se asigna tradicionalmente a la madre, reforzando la división de roles en la familia y la expectativa de que es la mujer quien expresa su cuidado a través de los regalos, mientras que el hombre demuestra actividad física incluso al jugar con juguetes "no masculinos".

Dulce dualidad de géneros

¿No parece una pera?

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