La Iluminación Divina: El Sentido del Ser a Través del Conocimiento y
El conocimiento y la visión de las obras divinas, en esencia, abren ante el hombre el verdadero sentido del ser, mostrando que el objetivo de la existencia radica en el establecimiento de una unión profunda y directa con Dios. Esta unión actúa como la perfección final, una luz que lo abarca todo y que ilumina el orden interior y la fuerza creativa de toda la realidad.Así, como se dice en una de las fuentes, "Este estado supremo —el estado de unión con Dios y de deificación (θέωσις)— es la meta de los movimientos de todo ser, es su τελείωσις, la perfección final. El sentido de la vida de todos los seres consiste en aspirar a la unión con Dios, obteniendo de Él elevados y misteriosos destellos. Los flujos de estos destellos se derraman eternamente en el mundo desde una fuente inagotable de divinas generosidades…" (fuente: enlace txt). Esta cita enfatiza que, a través de la obtención del conocimiento divino y la iluminación, todo lo existente encuentra su propósito, y que la misma existencia está impregnada con la idea de aspirar a una unión superior y luminosa.Otra fuente explica que el conocer a Dios engloba tanto la transformación espiritual como la moral del ser humano: "En otras palabras, el cristianismo, como suprema sapiencia, abarca… la cumbre de todos los esfuerzos del hombre: el conocimiento divino. Y la doctrina cristiana… le permite comprender muchos misterios del ser. Y aquel que ha alcanzado, por medio de todo tipo de fatigas de la carne, ayunos, oraciones y otros esfuerzos ascéticos… se encuentra 'en la cima del saber'" (fuente: enlace txt). Aquí se subraya que el conocimiento divino está íntimamente ligado a una transformación interna que permite distinguir lo verdadero y eterno de las formas temporales y mundanas.Asimismo, se observa que el conocimiento mismo es una acción creativa de la mente: "En el conocimiento, el factor creativo que construye valores es el Logos, la gran mente, el sentido y el sol del mundo. La actividad del Logos… es tal que en el conocimiento no se produce una simple reproducción pasiva, sino una asimilación activa y solar. Por ello, el conocimiento es la vida misma del ser…" (fuente: enlace txt). Aquí el conocimiento se presenta como un proceso activo mediante el cual la mente penetra en el ser, iluminando su estructura interna y estableciendo una conexión con la fuente divina.Finalmente, la visión directa de Dios, de la que se habla como el don de la vida eterna, permite comprender la esencia de Dios de manera directa: "La vida eterna consiste en conocer al único Dios verdadero. No en este conocimiento mediocre, abstracto… sino en una visión directa e inmediata, en una clara visión de la esencia divina…" (fuente: enlace txt). Esto indica que es precisamente esa visión, concedida al ser humano, la que es capaz de desvelar toda la profundidad del sentido del ser, permitiendo vivir y percibir la realidad en su fundamento divino.Así, el conocimiento y la visión de las obras divinas no solo posibilitan una comprensión intelectual de la estructura del mundo, sino que hacen sentir cómo todas las partes del ser se armonizan en el diseño unificado del Creador. Este conocimiento es a la vez medio y resultado de una transformación espiritual, en la que el hombre se convierte en partícipe de la realidad suprema, hallando el sentido de la vida a través de la conexión con lo Altísimo.