Cuerpo y Espíritu en Armonía: El Verdadero Servicio a Dios

Por un lado, las acciones humanas, como los movimientos de las manos y los pies, se deben a procesos naturales y fisiológicos: surgen gracias al funcionamiento del sistema nervioso, los músculos y los tendones, que actúan según sus propias leyes (como se explica en las reflexiones sobre cómo «el comienzo del movimiento voluntario… es el cerebro y la médula espinal…» del archivo enlace txt). Es decir, nuestro cuerpo es capaz de realizar múltiples funciones de manera casi automática gracias a sus mecanismos biológicos.

Por otro lado, la idea de servir a Dios implica que estas acciones no deben ser meramente mecánicas o arbitrarias. El verdadero servicio se expresa no solo mediante la acción externa, sino ante todo por medio de la sensación interna y el deseo consciente de cumplir la voluntad de Dios. Como se señala en una de las fuentes, «Servir a Dios significa rechazar todo aquello que es contrario a su servicio. Otro sirve al Dios verdadero, pero no de la manera que prescribe Su ley sagrada; … No debemos seguir nuestros propios pensamientos en este importante asunto, pues pueden estar equivocados, sino mantener los preceptos establecidos y aprobados por la Iglesia, pero lo más importante es cuidarnos de que en el servicio a Dios no haya ninguna acción externa sin algún sentimiento sincero del corazón» (fuente: enlace txt).

De esta manera, aunque nuestro cuerpo es capaz de realizar movimientos efectivos e incluso de manera autónoma, la verdadera devoción al servicio de Dios requiere que la persona dirija y controle conscientemente sus acciones, para que estas surjan de la convicción interna y el amor, en lugar de ser simplemente reacciones físicas automáticas. En otras palabras, la autonomía biológica de nuestras manos y pies debe subordinarse a un propósito superior: actuar en nombre de la voluntad divina y no de forma independiente, como meros mecanismos libres.

Citas de apoyo:
«El comienzo del movimiento voluntario, o por elección (autodeterminación), es el cerebro y la médula espinal, como parte del cerebro. Los órganos que de ellos se derivan – nervios, ligamentos (nódulos) y músculos…» (fuente: enlace txt)

«Servir a Dios significa rechazar todo aquello que es contrario a su servicio. Otro sirve a los ídolos, pero eso es la última extrema manifestación de la ceguera humana. Otro sirve al Dios verdadero, pero no de la forma prescrita por Su ley sagrada; … No debemos seguir nuestros propios pensamientos en este importante asunto…» (fuente: enlace txt)

Cuerpo y Espíritu en Armonía: El Verdadero Servicio a Dios

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