El presagio de la decadencia espiritual
A partir de las citas proporcionadas se puede concluir que un evento semejante, en el que un cerdo se alimenta de un musulmán, se percibe más como una señal de castigo espiritual o advertencia de caer en pasiones desordenadas que como una bendición. En uno de los fragmentos se incluye el viejo refrán: “Dios no lo permitirá, el cerdo no lo comerá”, lo que indica la convicción de que la verdadera guía divina protege contra la influencia de aquello que simboliza impureza y vilidad. Así, si ocurre algo tan antinatural, puede interpretarse como un recordatorio de que el hombre ha perdido su conexión con los valores superiores y se ha apartado de la rectitud.Además, en otro fragmento de la misma fuente se observa la simbología del cerdo como la encarnación de la suciedad y las pasiones humanas, un estado en el que puede caer el hombre que se aleja de Dios. La imagen del cerdo se utiliza aquí para denotar el declive moral y la caída espiritual, lo cual confirma una vez más que tal situación se considera más bien un castigo que una bendición.Citas de apoyo:“Recibí tu carta, cuyo contenido es una continuación de tentaciones e injurias, a través del padre K.; pero existe el antiguo y sabio refrán: Dios no lo permitirá, el cerdo no lo comerá; y en el salterio se dice: el mentiroso se engaña a sí mismo.” (fuente: enlace txt)“El cerdo es un símbolo de la suciedad y las pasiones humanas.” (fuente: enlace txt)Así, de las citas anteriores se deduce que dicho evento se interpreta tradicionalmente como una señal de castigo o degradación espiritual, y no como una bendición.