Sueños y sombras: la injerencia demoníaca
Según las fuentes analizadas, los demonios (o, más precisamente, las fuerzas malignas) realmente pueden acudir a las personas dormidas en sueños. En uno de los textos se indica que el enemigo se acerca a la persona durante el sueño, mostrándole distintos sueños para que, al despertar, se sumerja en un estado de perturbación. Esto evidencia que la influencia se ejerce externamente a través de los sueños, cuando la persona se encuentra en su momento de mayor vulnerabilidad y no es capaz de contrarrestar activamente las influencias negativas:"Y sucede que el enemigo se acerca a la persona durante el sueño y le muestra diferentes sueños, con el fin de que, al despertar, tal persona caiga en un estado de perturbación. Por ello, no se debe atribuir ningún significado a los sueños..." (fuente: enlace txt).Además, existen testimonios de que esta influencia no se limita a los adultos. En una de las descripciones se afirma que la influencia demoníaca afecta incluso a los más pequeños:"El diablo muestra sus sueños no solo a los adultos, sino también a los niños. El diablo llega incluso a los pequeños mientras duermen, a pesar de que son pequeños ángeles. Se sobresaltan horrorizados y, asustados, corren entre lágrimas hacia los brazos de su madre. Y, en ocasiones, a los niños dormidos les visitan ángeles, y se ríen de alegría mientras sueñan..." (fuente: enlace txt).Así, la presencia de fuerzas demoníacas en los sueños señala su intención de penetrar en el espacio más íntimo del alma en momentos en que la protección se encuentra debilitada. Esta influencia está destinada a perturbar la calma interior, sembrar dudas y ansiedad, lo que a su vez refleja su esencia de actuar mediante el engaño y la distorsión de la percepción de la realidad.