La Unidad Divina en Manifestaciones Humanas
El entendimiento religioso de la división del ser único entre “Yo” y Dios se reduce a la idea de que la esencia divina es invariablemente única, pero al mismo tiempo se manifiesta en una multitud de formas y relaciones para otorgar vida a todo lo existente, incluido el ser humano. Al mismo tiempo, esta división no disminuye la naturaleza primordial e indivisible del Uno, sino que, por el contrario, expresa su capacidad de actuar externamente, irradiando todos los aspectos de la bondad sin perder su integridad. De este modo, la religión interpreta esta dinámica como una misteriosa multiplicación y efusión, en la que lo único que existe permanece, a la vez, como único (siendo la fuente del ser) y, al transformarse, encuentra su reflejo en la esencia humana.Como se señala en una de las fuentes, “Todo lo otorgado a lo existente y la participación que sobrefluye en todas las bendiciones se une, se divide, se multiplica de manera única y se incrementa repetidamente, sin apartarse de la unidad. Dado que Dios es el Existente supraesencial, que otorga ser a lo existente y produce todas las entidades, se dice que este Único Existente se multiplica en numerosas ocasiones gracias a la aparición, desde Él, de muchas entidades, sin que disminuya en absoluto y permaneciendo único en la multitud; unido, actuando externamente; y, al dividirse, – completo…” (fuente: enlace txt). Esta explicación subraya que el proceso mediante el cual Dios se vierte en la multiplicidad (la división en diferentes manifestaciones y relaciones) de ninguna manera menoscaba la naturaleza inicial e indivisible de su Unidad.La comprensión adicional de la naturaleza del “Yo” en este contexto se refleja en las reflexiones sobre la unión entre el hombre y Dios. Así, en una de las fuentes citadas se señala: “Por lo tanto, Dios es tanto el hombre como la perfecta unidad de Dios y del hombre. De la unicidad y plenitud de sí mismo, que lo abarca todo, y por Su propia perfección, Dios se disminuye hasta la autodestrucción, hasta la absoluta no existencia, para que el hombre exista y se perfeccione en Dios. Con su autodestrucción, Dios hace posible el ser del hombre, y con su disminución – la perfección y la plenitud de su deificación” (fuente: enlace txt). Aquí se plasma la idea de que el sacrificio divino, o su humildad orientada a permitir que el hombre participe en la plenitud divina, es una parte inseparable del proceso de formación espiritual. La división, en este caso, no implica una ruptura ni la subordinación de una de las partes, sino que enfatiza la penetración mutua, donde en el hombre está presente tanto el anhelo hacia lo Divino como una porción de la propia fuerza divina.La naturaleza de la espiritualidad, según la interpretación religiosa, radica en que el espíritu (como distintivo esencial del ser humano) no puede definirse plenamente con parámetros racionales, ya que él mismo es una manifestación de esa unidad y división. En una de las fuentes se señala: “La espiritualidad es una propiedad de la naturaleza misma del hombre, es aquello único, exclusivo y sumamente importante que distingue al hombre de otros seres vivos altamente desarrollados… El espíritu es tanto el pensamiento, la conciencia y la voluntad humanas; es ese continuo, complejo y a la vez flujo único integral que constituye la particularidad del ser humano” (fuente: enlace txt). Esta descripción subraya que la espiritualidad del hombre es el reflejo de lo Divino, materializándose a través del proceso de división y unión, en el que cada parte, aunque diferenciada, es inseparable del centro – de Dios.Así, la perspectiva religiosa sobre la división del ser único entre “Yo” y Dios afirma que Dios, permaneciendo en su unión primordial e indivisible, se vierte en una multitud de manifestaciones externas, entre las cuales se plasma también la esencia humana. El hombre, al recibir la posibilidad de participar en esta efusión divina, se convierte no solo en una creación, sino en un participante activo en la unión con Dios, lo que define, por su propia naturaleza, el profundo carácter de la espiritualidad.Citación(es) de apoyo:“Todo lo otorgado a lo existente y la participación que sobrefluye en todas las bendiciones se une, se divide, se multiplica de manera única y se incrementa repetidamente, sin apartarse de la unidad. Dado que Dios es el Existente supraesencial, que otorga ser a lo existente y produce todas las entidades, se dice que este Único Existente se multiplica en numerosas ocasiones gracias a la aparición, desde Él, de muchas entidades, sin que disminuya en absoluto y permaneciendo único en la multitud; unido, actuando externamente; y, al dividirse, – completo, debido a que Él permanece supraesencialmente más allá en relación a todo lo existente, a la unión de todo origen externo, y a la inagotable efusión de sus inalterables enseñanzas.” (fuente: enlace txt)“Por lo tanto, Dios es tanto el hombre como la perfecta unidad de Dios y del hombre. De la unicidad y plenitud de sí mismo, que lo abarca todo, y por Su propia perfección, Dios se disminuye hasta la autodestrucción, hasta la absoluta no existencia, para que el hombre exista y se perfeccione en Dios. Con su autodestrucción, Dios hace posible el ser del hombre, y con su disminución – la perfección y la plenitud de su deificación.” (fuente: enlace txt)“La espiritualidad es una propiedad de la naturaleza misma del hombre, es aquello único, exclusivo y sumamente importante que distingue al hombre de otros seres vivos altamente desarrollados… El espíritu es tanto el pensamiento, la conciencia y la voluntad humanas; es ese continuo, complejo y a la vez flujo único integral que constituye la particularidad del ser humano.” (fuente: enlace txt)