La Brecha entre la Obediencia Externa y la Transformación Espiritual
La respuesta radica en que el cumplimiento externo de los mandamientos no garantiza una verdadera transformación interior. El "padre carnal", a pesar de la aparente observancia de las prescripciones, no experimenta un arrepentimiento profundo e interno ni cultiva la misericordia necesaria para la auténtica transformación del corazón. Como se menciona en uno de los extractos de la fuente enlace txt:«No se requiere, – dice Él – la salud del médico, sino la del enfermo. ¡Una terrible crueldad hacia uno mismo es el rechazo del arrepentimiento! ¡Una terrible frialdad, la falta de amor propio, es la negligencia sobre el arrepentimiento! El que es cruel consigo mismo no puede dejar de ser cruel con los demás.»Estas líneas indican que la crueldad hacia uno mismo, al ser fruto del rechazo interno del arrepentimiento, se propaga inevitablemente hacia quienes lo rodean, incluidos los niños. Es decir, aunque el padre cumpla los mandamientos, su estado anímico permanece sin sanar —falta el verdadero arrepentimiento, que debería haber despertado en él compasión y amor propio y, en consecuencia, hacia sus seres queridos. Y es precisamente esa inmutable naturaleza "carnal", carente de renovación espiritual, la que se convierte en la causa de su trato cruel hacia el hijo.Así, la crueldad se manifiesta porque la restauración espiritual interior y el auténtico sentimiento de arrepentimiento no llegan junto con el cumplimiento externo de los mandamientos, y sin ellos la persona queda bajo el dominio de su naturaleza "carnal", lo que se refleja en el trato despiadado hacia el hijo.Citas de apoyo:«No se requiere, – dice Él – la salud del médico, sino la del enfermo. ¡Una terrible crueldad hacia uno mismo es el rechazo del arrepentimiento! ¡Una terrible frialdad, la falta de amor propio, es la negligencia sobre el arrepentimiento! El que es cruel consigo mismo no puede dejar de ser cruel con los demás.» (fuente: enlace txt)