El Concordato y la Ambigüedad Eclesiástica en la Era Nazi

Respuesta:

Algunos historiadores señalan que en los años previos a la guerra, cuando el régimen nazi establecía relaciones con instituciones religiosas, la relación con el Vaticano se expresaba a través de mecanismos jurídico-diplomáticos, como el concordato firmado. Aunque no se registró una bendición pública directa de Hitler por parte de los altos institutos eclesiásticos antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial en un discurso religioso amplio, el concordato firmado con los nazis se percibía no solo como un acuerdo formal, sino también como una forma de legitimar las acciones del régimen. En el ensayo de Graham Greene, citado en la fuente ( enlace txt, página: 6263), se señala:

"El concordato firmado por los nazis con el Vaticano, sin embargo, sistemáticamente violado por ellos, era a sus ojos una especie de aplazamiento del golpe decisivo."

Esta formulación indica que, para la élite nazi, dicho acuerdo tenía el significado de un mecanismo temporal de contención ante las críticas o la resistencia por parte de los círculos religiosos. Por otro lado, en una serie de declaraciones (por ejemplo, como se indica en la fuente enlace txt) se destacó posteriormente que "durante la guerra, el Papa también bendijo a Hitler", lo cual subraya la ambigüedad de las posturas de los líderes eclesiásticos en un contexto de coyuntura política cambiante.

Así, aunque la bendición teológica oficial en sentido pleno resultara ser escasa o se manifestara únicamente en forma de acuerdos diplomáticamente formales, tal hecho (el concordato) obliga a reconsiderar la historia del papel de la Iglesia Católica. Esto permite afirmar que las relaciones institucionales con el régimen nazi exigieron a la iglesia compromisos o, al menos, la demostración de una disposición a cooperar con el poder en condiciones de presión política. Y, en consecuencia, son precisamente esas complejas y ambiguas relaciones (formalizadas en un acuerdo que más tarde no se respetó) las que influyen en la valoración histórica del rol de la iglesia en ese período, señalando que ésta intentó sobrevivir al totalitarismo, pero al mismo tiempo fue objeto de críticas, ya sea por su pasividad o, por el contrario, por una excesiva politización.

Citas de apoyo:
"El concordato firmado por los nazis con el Vaticano, sin embargo, sistemáticamente violado por ellos, era a sus ojos una especie de aplazamiento del golpe decisivo. Según el testimonio citado en el ensayo de Graham Greene 'The Paradox of a Pope', en la investidura de Pío XII (1939) el embajador de la Alemania nazi dijo en voz alta: 'Una ceremonia impresionante y hermosa, pero será la última'." (fuente: enlace txt, página: 6263)

"¡Durante la guerra, el Papa también bendijo a Hitler! Entiendo, pero eso no nos concierne; ..." (fuente: enlace txt)

El Concordato y la Ambigüedad Eclesiástica en la Era Nazi