El arma espiritual: Fe y oración contra la oscuridad
La respuesta está vinculada a la idea de que la lucha contra las fuerzas de la oscuridad siempre tiene un carácter espiritual, y que incluso ante la ausencia de medios físicos tradicionales de defensa se puede recurrir a la fortaleza interior basada en la fe, la oración sincera y el uso de aquello que simbólicamente representa la fuerza de Cristo.Así, por ejemplo, en uno de los textos se argumenta que el verdadero arma contra los enemigos del mundo invisible posee una esencia espiritual. El autor escribe: "Ya que los racionalistas rechazan por completo la existencia del diablo, y entre los cristianos hay bastantes que parecen olvidar la existencia de los espíritus de la maldad... y señalar el arma mediante la cual seremos capaces de extinguir las flechas del astuto" (fuente: enlace txt, página: 42).Además, en otro pasaje se enfatiza la importancia del símbolo de la cruz como arma espiritual. Se menciona que, incluso si no se cuenta con medios físicos tradicionales de protección, se puede recurrir a la simbología de la fe, pues: "Hoy hemos escuchado el canto: ‘Señor, nos diste la cruz como arma contra el diablo’. La cruz se asemeja a un arma..." (fuente: enlace txt).Asimismo, se destaca en gran medida la oración sincera como medio para combatir las fuerzas del mal. En uno de los textos se observa que: "Dos fuerzas, completamente opuestas entre sí, influyen en mí: ... La fuerza buena, a través de mi libre y sincera oración, siempre destierra la fuerza maligna..." (fuente: enlace txt, página: 946-947).De estas citas se desprende que, ante la ausencia de medios tradicionales (físicos) de defensa, la máxima atención se dirige hacia la fortaleza espiritual interna, que se manifiesta mediante la sinceridad, la constante invocación del nombre de Dios y el uso del símbolo sagrado (la cruz) como arma contra enemigos invisibles. Así, los métodos para combatir las fuerzas de la oscuridad se reducen a apoyarse en la energía espiritual y la fe, lo que permite enfrentar la astucia y los ataques de las fuerzas malignas sin necesidad de recurrir al armamento material.