La voz interior: El papel moral de la conciencia
El vínculo entre la conciencia y la razón se manifiesta en que el intelecto (o razón) está limitado por cálculos prácticos y evaluaciones utilitarias, mientras que la conciencia actúa como un juez interior que nos llama hacia orientaciones morales superiores. La razón puede juzgar las acciones como provechosas o no, inteligentes o tontas, pero es la conciencia, al poseer la capacidad de diferenciar valores absolutos, la que determina lo que verdaderamente es bien o mal. Así, la conciencia actúa como un regulador moral supremo, apelando a nosotros de forma independiente de nuestros deseos conscientes o impulsos egoístas.Como se subraya en una de las fuentes, «Claro, sólo la razón no puede considerar ciertas acciones como moralmente buenas y otras como moralmente malas. Es característico de ella encontrar algunas de nuestras acciones y las de otros como inteligentes o tontas, adecuadas o inadecuadas, provechosas o no» (fuente: enlace txt, página: 0). Aquí queda claramente señalado que la razón no es capaz de proporcionar por sí sola una respuesta sobre el valor moral de las acciones.Además, el autor destaca la naturaleza fundamental de la conciencia: «La conciencia sabe sobre el bien y el mal infinitamente más que nuestro "yo" consciente. Las fuentes de la conciencia se pierden en lo profundo de nuestro ser. La conciencia es el órgano del conocimiento del bien y el mal, el órgano de percepción de valores absolutos...» (fuente: enlace txt, página: 5). Estas palabras indican que la conciencia opera en un nivel que supera los juicios cotidianos del intelecto, y es por ello que con frecuencia se le denomina «la voz de la Razón». Esta voz no es producto de nuestra voluntad o de deseos personales, nos es otorgada «desde arriba» y nos recuerda los principios morales inmutables que deben guiar nuestras acciones.De este modo, la expresión «La conciencia es la voz de la Razón» enfatiza que la verdadera comprensión del bien y del mal, así como la capacidad de realizar elecciones morales, emanan no tanto de un análisis racional basado en ventajas prácticas, sino de un conocimiento moral interno, objetivo y superior que reside en el propio ser humano.Citas de apoyo:«En cuanto a las relaciones entre la conciencia y la mente, la voluntad y otros sentimientos humanos, vemos que la conciencia no solo le dice al individuo lo que intrínsecamente es bueno o malo en términos morales, sino que también le obliga a hacer el bien y a evitar el mal, acompañando las acciones buenas con un sentimiento de alegría y satisfacción, y las acciones viciosas con un sentimiento de vergüenza, miedo y angustia. Claro, solo la razón no puede considerar ciertas acciones como moralmente buenas y otras como moralmente malas. Es característico de ella encontrar algunas de nuestras acciones y las de otros como inteligentes o tontas, adecuadas o inadecuadas, provechosas o no» (fuente: enlace txt, página: 0).«La conciencia sabe sobre el bien y el mal infinitamente más que nuestro "yo" consciente. Las fuentes de la conciencia se pierden en lo profundo de nuestro ser. La conciencia es el órgano del conocimiento del bien y el mal, el órgano de percepción de valores absolutos. Las quejas de que este órgano es imperfecto carecen de fundamento. La conciencia nunca se equivoca. Sin embargo, la manifestación clara de la voz de la conciencia es posible solo con la voluntad de percibir dicha voz» (fuente: enlace txt, página: 5).