El Orden Divino: Evolución y Libre Albedrío

Se puede interpretar el plan de Dios de la siguiente manera: fundamentalmente, Dios creó actores sustanciales sin dotarlos de características empíricas concretas de inmediato, es decir, no estableció características definitivas para cada creación. Según la opinión expresada en una de las fuentes, es precisamente a través del proceso creativo libre que la creación adquiere su carácter empírico. Esto significa que seres como cucarachas, piojos y chinches no son el resultado directo de una creación inmediata en su forma final, sino que representan creaciones que posteriormente «desarrollaron» sus particularidades, actuando en estricta conformidad con el designio divino y dentro de las leyes naturales establecidas. Mientras que el ser humano, como la creación superior, posee la libertad de elección y el poder del libre albedrío, la vida de los insectos se rige estrictamente por instintos regulados, lo cual es una parte inseparable del plan de Dios para el orden universal.

"Decir que Dios creó actores sustanciales sin conferirles ningún carácter empírico significa afirmar que Dios no creó… chinches, piojos, tigres, águilas, abedules, robles, etc.; no creó oxígeno, nitrógeno, agua, etc. Todos estos tipos de vida se desarrollaron gradualmente por los mismos actores sustanciales en el proceso de evolución del mundo, en el proceso de libre evolución creativa, por supuesto, con la ayuda benéfica del Señor Dios, ya que la criatura tiende al bien." (fuente: enlace txt)

El Orden Divino: Evolución y Libre Albedrío

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