Entre el Tiempo y la Eternidad
Esta idea puede entenderse de la siguiente manera: nuestra vida, con todos sus sufrimientos y eventos transitorios, es una arena temporal – un juego ilusorio donde domina el movimiento y el cambio de estados, como si jugáramos según las reglas del tiempo, que limita y reduce nuestra percepción. Al mismo tiempo, bajo esta "máscara" temporal se esconde un ser eterno y multidimensional, en el que no existen las pérdidas como en el mundo del tiempo, donde cada instante está ligado a un cambio inevitable y al sufrimiento.Tal como se expone en una de las fuentes, "La eternidad no es inmovilidad, no es estática, sino movimiento, dinamismo, aunque de un carácter diferente al dinamismo del tiempo. El tiempo es unidimensional, pero la eternidad es multidimensional" (source: enlace txt). Esta afirmación subraya que el estado temporal, lleno de sufrimientos y limitaciones, se contrapone al estado eterno, infinito, libre y enriquecedor.Otra fuente acentúa que "La existencia temporal es una existencia abandonada. Es precisamente la eternidad la que nos salva de esta inautenticidad, de esta antinaturalidad... Somos seres no temporales, sino eternos; nuestra liberación del tiempo significa nuestra salvación de un estado inauténtico y ajeno" (source: enlace txt). Aquí se enfatiza que todo lo que experimentamos como sufrimiento o limitaciones en el marco del tiempo es solo una etapa, un juego en el que nos encontramos, mientras que nuestro verdadero yo pertenece a la eternidad.De esta forma, la idea de que la vida es un juego o ilusión, en el cual predominan los sufrimientos y el verdadero estado es la eternidad, nos hace entender que los padecimientos y las dificultades temporales no nos definen por completo. Estos sirven como una prueba, o incluso como una fase necesaria, en el camino hacia una comprensión más profunda de nuestra verdadera naturaleza, que trasciende todas las ilusiones del tiempo. Nuestra existencia, al estar desprovista de límites finales, es esencialmente eterna y multidimensional, lo que ofrece una perspectiva distinta sobre el significado del sufrimiento y los cambios en nuestra vida.