Cultivando la Ternura Interior

Una ternura profunda y del alma nace no tanto como un sentimiento repentino, sino como un proceso multifacético en el que se entrelazan la vida, el dolor, la alegría y el deseo de mantener la apertura del corazón. Esta ternura surge de la capacidad de aceptar y sentir todo el espectro de experiencias humanas, permaneciendo sensible y receptivo.

Por ejemplo, un texto describe esa ternura como un sentimiento abarcador que impregna todo —pensamientos, sensaciones, anhelos— convirtiendo el amor en una forma de tocar la inmortalidad. Se dice:
«La bondad y la ternura son la vida para mí, son la inmortalidad, son la eternidad. Sin bondad y ternura, la vida es un infierno. Solo al sentir la bondad de lo Omnibondadoso y la ternura de lo Omnitierno, me encuentro en el paraíso. ¡Si me embarga la rudeza humana, oh! Es como un infierno con todos sus horrores.»
(fuente: enlace txt)

Al mismo tiempo, el surgimiento de la ternura está vinculado al trabajo interior sobre uno mismo. Una de estas ideas sugiere que es justamente a través de la profunda compasión hacia uno mismo —incluso a través de la compasión inicial— que se inicia el camino hacia el cuidado auténtico y la sensibilidad, permitiendo descubrir en uno aquellas cualidades que previamente estaban ocultas tras el dolor o las oportunidades perdidas:
«La compasión hacia uno mismo es el comienzo del cuidado profundo por uno mismo. A través de ella, puedo llegar a descubrir en mí una multitud de cualidades que esperaban ser despertadas en esta inmersión hacia el anhelo de salvación, hacia los deseos perdidos y los lamentos por decisiones equivocadas.»
(fuente: enlace txt)

Otro aspecto importante es la capacidad del corazón de permanecer abierto, a pesar del inevitable dolor en la comunicación y la desconexión. Mantener un corazón vivo y “desprotegido”, que no teme experimentar tanto la alegría como el dolor, le permite crecer desde temprana edad en algo más profundo y sensible:
«El primer tema es que, cuando la mente se debilita, la carne envejece y la voluntad ya no puede dominar todo el ser del hombre, todo lo que al final perdura en la persona es el corazón vivo. Y este corazón vivo debe ser cultivado desde muy temprana edad; es necesario cuidar que el corazón se mantenga receptivo...»
(fuente: enlace txt)

También es fundamental ese tono sutil, casi poético, en el que una calma triste o melancolía abren el acceso a la ternura. Una reacción emocional leve, pero tan poderosa, descrita en una obra, demuestra cómo la naturaleza y los momentos de soledad pueden despertar en el alma el deseo de abrirse:
«En el corazón nacerá una triste calma... Ella incita y burla —y no permite escape... Y de inmediato, una timidez como nunca antes se había sentido... Qué toque tan delicado, qué bienvenida tan hospitalaria, qué trato lleno de amor.»
(fuente: enlace txt)

Así, la profunda ternura del alma surge en la persona cuando ésta aprende a preservar y desarrollar su sensibilidad interior, permitiendo que el corazón se mantenga desprotegido y abierto tanto a la alegría como al dolor. Es un proceso en el cual juegan un papel crucial no solo nuestras relaciones con los demás, sino también la capacidad de mirar dentro de uno mismo, aceptar la propia vulnerabilidad y, a través de ella, despertar el precioso sentimiento de ternura.

Cultivando la Ternura Interior

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