La Trinidad Divina: Manifestación de Gracia y Unión Espiritual

En la tradición religiosa contemporánea, las imágenes del Jesús resucitado, Jehová del Antiguo Testamento y el Espíritu Santo se perciben como diferentes facetas de una única revelación divina, cada una desempeñando su papel único en la vida de los creyentes.

La imagen del Jesús resucitado simboliza la victoria sobre la muerte y la confirmación de las promesas de Dios. Su resurrección se entiende como un milagro consumado y un acontecimiento histórico que transformó por completo el curso de la historia, otorgando a los creyentes la seguridad en la veracidad del camino cristiano y en que la enseñanza de Jesús no finaliza con su existencia terrenal. Como se dice en una de las fuentes, «La resurrección de Cristo es el evento más increíble de la historia. Fue tan asombroso e inesperado después del horror de la crucifixión y la muerte del Maestro, que incluso los discípulos de Cristo no creyeron en su resurrección…» (fuente: enlace txt).

Jehová (o Yahvé) del Antiguo Testamento representa el principio eterno e inmutable, la esencia de Dios, la base de toda la creación. Este imagen encarna la idea de primacía y soberanía, siendo el pilar para comprender la justicia divina y la creación del mundo. En una de las fuentes se subraya que «Las Sagradas Escrituras: Dios es el Ser (en hebreo, Jehová)… Dios es uno en esencia, pero trino en personas (Mt. 28:19)…» (fuente: enlace txt).

El Espíritu Santo en la tradición religiosa se presenta como la fuerza divina que impregna la vida de los creyentes y los une en una comunidad única. Su actividad, descrita a través de imágenes como «el Espíritu con los Apóstoles, el rocío y la unción de su fuente ardiente», indica que el Espíritu Santo garantiza la renovación espiritual, la iluminación y la unión en el amor, fortaleciendo la fe e impulsando el verdadero arrepentimiento (fuente: enlace txt; fuente: enlace txt).

Así, la visión contemporánea percibe estas imágenes como elementos inseparables de un todo que se manifiesta en tres hipóstasis: Jehová como el Creador y Guardián eterno, el Jesús resucitado – testigo central de la gracia divina y la fuerza que vence la muerte – y el Espíritu Santo, como la fuente de iluminación espiritual, renovación y unión de todos los creyentes en una comunidad espiritual unicada.

Citas de soporte:
«La resurrección de Cristo es el evento más increíble de la historia. Fue tan asombroso e inesperado después del horror de la crucifixión y la muerte del Maestro, que incluso los discípulos de Cristo no creyeron en su resurrección, hasta que cada uno vio al resucitado…» (fuente: enlace txt)

«Las Sagradas Escrituras: Dios es el Ser (en hebreo, Jehová). Dios es uno en esencia (Deut. 6:4), pero trino en personas (Mt. 28:19): Padre, Hijo – Jesús Cristo y Espíritu Santo. Los cristianos coinciden en que Jehová (más precisamente Yahvé) es el nombre propio del Dios de Israel, que denota el propio ser o existencia de Dios…» (fuente: enlace txt)

«El Espíritu con los Apóstoles, el rocío y la unción de su fuente ardiente. El derramamiento de la gracia y la concesión de los dones del Consolador hicieron de los Apóstoles portadores del don de lenguas y moradas preclaras de la Trinidad divina…» (fuente: enlace txt)

«La acción predominante de Dios Padre a través del Hijo en el Espíritu Santo es el llamado del mundo material, de los ángeles y los hombres, de la no existencia a la existencia, la aceptación del Padre de los creyentes en Cristo en su filiación mediante la gracia…» (fuente: enlace txt)

La Trinidad Divina: Manifestación de Gracia y Unión Espiritual

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