La paradoja de la positividad excesiva

Una positividad excesiva puede ser percibida por los demás no tanto como una manifestación de alegría, sino como un intento de ignorar o suavizar las verdaderas —aunque parezcan insignificantes— sutilezas de la vida emocional. Esto recuerda a la descripción de la irritación en una fuente, donde se afirma que “la irritación es una reacción a lo trivial, lo débil (o a lo que está a la misma altura)” y que dicho sentimiento puede reflejar una pequeñez de carácter profunda y oculta (fuente: enlace txt). Si una persona demuestra constantemente una actitud exclusivamente positiva, esto puede generar la sensación de superficialidad o falta de sinceridad, especialmente cuando se reconoce que el mundo está lleno de complejidades y no todo puede describirse únicamente en colores brillantes.

Se puede suponer que la positividad excesiva crea una incongruencia entre la conducta externa y la experiencia interna de las personas. Aquellos que viven sus emociones de manera más compleja y aceptan la existencia de momentos negativos pueden experimentar un conflicto interno al enfrentarse a una visión de la vida demasiado unilateral. Este fenómeno se aproxima a la idea de que, aun cuando se consiga lo deseado, la persona puede encontrar motivos para la irritación —como si el verdadero equilibrio emocional requiriera espacio para todo el espectro de sentimientos, y el intento constante de ser positivo perturbase esa armonía (fuente: enlace txt).

Así, las personas excesivamente positivas a veces provocan irritación en quienes las rodean, ya que su enfoque puede parecer excesivamente simplificado y desconectado de la complejidad emocional real de la vida, lo que para muchos se percibe como un comportamiento inauténtico o incluso hipócrita.

Citas de apoyo:
“El más mínimo presentimiento de peligro, la posibilidad de una respuesta enérgica, elimina instantáneamente la irritación —la persona se calma o, por el contrario, se enfurece, pero el término ‘irritación’ deja de corresponder al estado de sus sentimientos. Así, la irritación es una reacción a lo trivial, lo débil (o a lo que está a la misma altura), probablemente el más insignificante de todos nuestros sentimientos; y la irritabilidad es un signo de una pequeñez de carácter profunda, a veces oculta.” (fuente: enlace txt)

“Es mejor ser impulsivo: se enoja, dice lo que piensa y luego se retira. Pero qué complicadas son las personas resentidas; son rencorosas. Todo irrita a una persona resentida. Incluso si logra lo que desea, (ya que en el fondo siente remordimiento) busca un nuevo pretexto para enfurecerse.” (fuente: enlace txt)

La paradoja de la positividad excesiva

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