La batalla contra el envejecimiento

Las mujeres a menudo experimentan un estrés intenso en su esfuerzo por preservar la juventud debido a la combinación de la presión social y el temor interno de perder la atracción. Esta sensación se refuerza con las normas culturales que sostienen que la mujer debe lucir más joven y «más bella» para ser aceptada y deseada en la sociedad. Ejemplos tomados de las biografías de mujeres destacadas ilustran cómo el miedo al envejecimiento empuja a algunas a medidas extremas: desde retirarse de la vida pública hasta esconder totalmente su verdadera edad. De este modo, el intento por desacelerar el envejecimiento se convierte no solo en una reacción al nerviosismo interno, sino también en una forma de resistir las normas impuestas, en las que la vejez es percibida como una carencia.

Además, existe una dimensión económica en la cuestión: los enormes ingresos de la industria cosmética dictan la existencia de recursos y métodos enfocados en combatir los signos del envejecimiento. Es precisamente el temor a la «vejez» lo que incentiva el consumo de todo tipo de productos cosméticos e incluso intervenciones quirúrgicas, lo que subraya que las motivaciones de las mujeres se basan en el deseo de ajustarse a los ideales de juventud promovidos por la sociedad y el mercado.

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"¿Qué hay de Людмила y Марина! Véra Figner, la revolucionaria profesional que pasó 20 años en prisión, luchadora inquebrantable, con nervios de acero, persona de ideas, rechazaba las solicitudes de los artistas de pintar su retrato para la historia, por temor a mostrarse vieja y poco atractiva. Por la misma razón, la gran Greta Garbo abandonó su carrera artística a los 36 años, y desde entonces nadie volvió a verla. Marlene Dietrich, en su vejez, evitaba encuentros incluso con personas que en algún momento le fueron cercanas. Raisa P., después de haber escuchado una vez en una tienda “vamos, abuela, muévete”, se negó obstinadamente a salir de su apartamento, alegando piernas doloridas, una multitud de escalones por doquier y el polvo de la calle." (source: enlace txt)

"El terror a la vejez genera ingresos inimaginables para la industria cosmética; el consumo de todo tipo de emulsiones, tónicos, lociones, mascarillas nutritivas y demás productos para el cuidado de la piel crece de forma geométrica. Probablemente, aparezcan cremas milagrosas con células madre; el efecto promete ser como en ‘El Maestro y Margarita’: un simple unta y se transforma en una joven de veinte años,

¿quién se negaría, a cualquier precio?
La guerra por la belleza no se limita a dietas agotadoras, torturas en gimnasios, aeróbicos y trucos de maquillaje; son extremadamente demandadas las arriesgadas intervenciones quirúrgicas: liposucción (eliminación de depósitos de grasa), abdominoplastia – la ‘corrección’ del abdomen – y lifting facial, que supuestamente eliminan, cuando en realidad solo enmascaran, las arrugas." (source: enlace txt)

La batalla contra el envejecimiento

¿quién se negaría, a cualquier precio?

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