Manifestaciones de la ingratitud diaria
En la comunicación cotidiana, la ingratitud puede manifestarse a través de diversas acciones concretas. Una de estas acciones es rehusarse a expresar agradecimiento por el bien recibido o la ayuda brindada. Como se señala en una de las fuentes, «habiendo recibido un beneficio, ni siquiera intentar retribuirlo, si no es posible de otro modo, al menos mediante un agradecimiento en palabras, es propio de alguien completamente insensato, o insensible a los favores, o carente de memoria» (fuente: enlace txt). Es decir, cuando una persona no se esfuerza por devolver el bien, ni siquiera con una simple palabra de gratitud, ese comportamiento puede calificarse de ingratitud.Otro tipo de manifestación de ingratitud está relacionado con una actitud pasiva frente a las propias condiciones y con la falta de iniciativa para resolver problemas cotidianos. Así, como se describe en un ejemplo destacado, algunas personas acuden a un espacio común (por ejemplo, a un templo) y se quejan de detalles – dicen «algo está fresco aquí», en lugar de tomar medidas por sí mismas para mejorar la situación (fuente: enlace txt). Dicho comportamiento evidencia la negativa a asumir la responsabilidad por el propio bienestar y devalúa las oportunidades ofrecidas, lo cual también constituye una manifestación de ingratitud.De este modo, la ingratitud en la comunicación diaria se puede considerar como:1. La negativa a corresponder a las buenas acciones, incluso mediante una simple palabra de agradecimiento.2. La manifestación de quejas y críticas hacia las condiciones otorgadas a todos, sin la intención de mejorarlas o participar activamente en su cambio.Citas de apoyo:«Porque, habiendo recibido un beneficio, ni siquiera intentar retribuirlo, si no es posible de otro modo, al menos mediante un agradecimiento en palabras…» (fuente: enlace txt)«Algunos acuden a un templo y dicen: algo está fresco aquí. … Por ello, debemos acostumbrarnos a agradecer a Dios cada día por seguir con vida…» (fuente: enlace txt)