El origen de la moral: De la naturaleza al realismo ético
Basándonos en las citas presentadas, se puede concluir que en primer lugar existía la naturaleza: fuerzas inconstantes y los instintos que preceden a la aparición de categorías morales. Por ejemplo, en uno de los fragmentos se indica:«La naturaleza indómita, la pasión, la fuerza natural son el Ungrund, son la libertad anterior a la conciencia, a la razón, al bien y a la verdad, a la evaluación y a la elección. El bien y el mal aparecen después...» (fuente: enlace txt)Esta afirmación significa que la fuerza natural y los impulsos instintivos existen como una realidad fundamental antes de la aparición de la división consciente entre el bien y el mal, la cual surge únicamente con el desarrollo de la conciencia y la reflexión.En cuanto a la objetividad de los conceptos de bien y mal, las citas indican que la evaluación ética presupone el realismo ético – es decir, que el bien no es simplemente un juicio subjetivo que se pueda reducir a una idea arbitraria o a una norma social. Así se expresa en el siguiente fragmento:«La evaluación ética inevitablemente presupone el realismo ético, presupone que el bien existe, y no es solo concebido por mí. Y de ninguna manera puede el bien ser sustituido por la sociedad...» (fuente: enlace txt)Esto evidencia que los conceptos de bien y mal son objetivos, poseyendo una independencia frente a la experiencia humana puramente subjetiva o las construcciones sociales.De este modo, de acuerdo con los materiales presentados, la naturaleza (como manifestación de fuerzas elementales, vitales e instintos) surge antes que la moral, y la moral, junto con los conceptos de bien y mal, se desarrolla posteriormente a partir de la experiencia del surgimiento de la conciencia. Asimismo, la objetividad de estas categorías se entiende como algo que existe independientemente del juicio individual o colectivo, lo cual constituye la base del realismo ético.