El desafío divino: entre la perfección absoluta y la percepción limita

Basándonos en las citas presentadas, se puede afirmar que las altas exigencias impuestas por Dios no son fruto de una severidad arbitraria, sino que reflejan la diferencia fundamental entre la infinitud del ser y nuestras limitadas capacidades para percibirlo. Así, una de las citas enfatiza que nuestra experiencia “mundana” es condicional y que los verdaderos signos incondicionales del ser no pueden ser aprehendidos dentro del marco de la percepción cotidiana:
"Los predicadores benevolentes aman hablar tranquilizadoramente de señales y signos colocados en el camino de la conversión. Aunque tienen razón, existe una gran sospecha de que ellos mismos no han transitado por un camino difícil, de lo contrario sabrían que todos los signos se descifran solo desde el lado opuesto a la dirección del viajero, de modo que, mientras él mira hacia adelante, estos le son invisibles, y a menudo se le prohíbe mirar hacia atrás. Honestamente, todo lo que se dice acerca de la seguridad, la certeza y la designación del yo mundano es sumamente condicional. En el estado cautivo del ser, en general, todo es imaginario y condicional, incluida, por cierto, la aturdimiento. Aunque, permaneciendo en el mundo, de alguna manera designamos todo, en un sentido estricto es incomprensible en qué fundamento y en virtud de qué derecho lo hacemos. Desde este punto de vista, no es posible descifrar ni la más verdadera señal o inscripción."
(fuente: enlace txt, página: 17)

Otra cita invita a reflexionar sobre por qué percibimos solo una pequeña parte del ser y por qué no se nos revela su plenitud:
"Comenzamos con el hecho de que albergamos en nuestro interior cierto conocimiento del ser, y a ningún crítico se le escapa ello... Pero,

¿por qué se establecen límites a la realidad del ser que se nos da, por qué no abarcamos en nosotros la totalidad del ser?
Es evidente que en el mecanismo de la percepción existe algún defecto que ha atormentado a todos los filósofos... Quizás, las cumbres del ser sean trascendentes para nuestra conciencia inferior, dolorosa, secundaria..."
(fuente: enlace txt, página: 18)

Estas reflexiones indican que nuestra naturaleza está limitada en su capacidad para percibir y comprender la profundidad total del ser. Así, si las exigencias divinas parecen excesivas, no se debe a que se impongan por mero capricho, sino a que están dirigidas hacia aquello para lo que aún no estamos completamente entrenados: la comprensión de lo absoluto y lo eterno. Las exigencias divinas pueden considerarse como un llamado a la transformación espiritual y a la elevación, lo que implica un cambio en la conciencia y en el enfoque interior, para poder, al menos en parte, alcanzar aquello que desde el inicio supera nuestras capacidades.

El desafío divino: entre la perfección absoluta y la percepción limita

¿por qué se establecen límites a la realidad del ser que se nos da, por qué no abarcamos en nosotros la totalidad del ser?

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