La crítica radical: Lenin y la confrontación con la religión
En la historia de la lucha ideológica, Lenin adoptó una posición intransigente contra el sistema religioso, al que consideraba no solo arcaico, sino un freno activo en el camino hacia la renovación social. Ya en sus discursos y escritos expresaba claramente que cualquier atisbo de simpatía hacia las ideas religiosas constituía un peligroso retroceso del verdadero progreso. El rechazo a siquiera las mínimas concesiones en cuestiones de fe representaba para él no solo la defensa de las ideas socialistas, sino también la lucha contra la mentalidad que sustentaba las fuerzas reaccionarias.En esta dura crítica a la religión se evidencia la convicción de que incluso las tentativas más sutiles de justificar o preservar el culto divino solo confirman la adhesión a posturas conservadoras que obstaculizan el desarrollo de la sociedad. Lenin veía en las prácticas religiosas no tanto un desvío moral, sino una contribución activa a mecanismos autoritarios y atrasados de poder, los cuales tenían una influencia negativa en las transformaciones progresistas. Su llamado a la negativa incondicional de cualquier tipo de «juegos» con ideas religiosas resaltaba la necesidad de mantener una estricta pureza ideológica en la lucha contra las fuerzas contrarias.Así, la postura de Lenin respecto a la religión se presenta como una condena clara y radical de cualquier intento de justificar o preservar creencias obsoletas, pues incluso las mínimas desviaciones de este camino eran consideradas por él como un apoyo a las fuerzas reaccionarias. Esta visión continúa generando debates en la actualidad, invitando a reflexionar nuevamente sobre el papel de las ideas religiosas en la sociedad contemporánea y su influencia en los procesos políticos y sociales.
¿Cómo se pueden interpretar las opiniones de Lenin sobre la religión, expresadas en la afirmación de que "cualquier coqueteo con la diosa es la más inexpresable repugnancia"?Lenin, en sus declaraciones, expresa una actitud extremadamente negativa hacia la religión, viéndola no solo como un sistema obsoleto de creencias, sino como un fenómeno social peligroso que impide las transformaciones progresistas en la sociedad. Su afirmación "cualquier coqueteo con la diosa es la más inexpresable repugnancia" debe entenderse como un rechazo categórico incluso a las formas mínimas de acercamiento a las ideas religiosas.Él se distanciaba de cualquier intento de preservar o justificar los valores religiosos, considerando que incluso el acercamiento más refinado o las intenciones benévolas orientadas a la defensa de la idea de Dios justificaban, en esencia, a las fuerzas reaccionarias. En una de las fuentes escribe: "Cada idea religiosa sobre cualquier diosa, cualquier coqueteo con la diosa es la más inexpresable repugnancia, ... la repugnancia más peligrosa, la plaga más aborrecible" (source: enlace txt).Esta declaración subraya que, para Lenin, cualquier manifestación de simpatía hacia las ideas religiosas representa un profundo peligro moral e ideológico. En otro pasaje, la formulación es la siguiente: "Cada diosa es un culto a cadáveres… cada idea religiosa, cada idea sobre cualquier diosa, cualquier coqueteo con la diosa es la más inexpresable repugnancia… la repugnancia más peligrosa" (source: enlace txt).Aquí utiliza expresiones fuertes y ofensivas para enfatizar que incluso el más mínimo desvío de la estricta postura antirreligiosa es inaceptable. El siguiente pasaje ilustra aún más claramente sus ideas: "Cada idea sobre cualquier diosa, —escribía— cualquier coqueteo incluso con la diosa es la más inexpresable repugnancia… Cualquier, incluso la más refinada y benévola defensa u justificación de la idea de Dios equivale a justificar la reacción" (source: enlace txt).Así, las opiniones de Lenin sobre la religión pueden interpretarse como la convicción de que la religión es, por sí misma, un fenómeno social ilusorio pero peligroso, que no solo no contribuye al desarrollo de la sociedad, sino que activamente lo frena al apoyar mecanismos de poder reaccionarios y autoritarios. Cualquier intento de involucrarse en "coqueteos" con las ideas religiosas representaba, para él, una traición moral y una justificación de aquellas fuerzas que él consideraba enemigas del progreso.Supporting citation(s):"Cada diosa es un culto a cadáveres… cada idea religiosa, cada idea sobre cualquier diosa, cualquier coqueteo con la diosa es la más inexpresable repugnancia… la repugnancia más peligrosa, la plaga más aborrecible" (source: enlace txt)"Cada idea religiosa sobre cualquier diosa, cualquier coqueteo con la diosa es la más inexpresable repugnancia, ... la repugnancia más peligrosa, la plaga más aborrecible" (source: enlace txt)"Cada idea sobre cualquier diosa, —escribía— cualquier coqueteo incluso con la diosa es la más inexpresable repugnancia… Cualquier, incluso la más refinada, la más benévola defensa o justificación de la idea de Dios equivale a justificar la reacción" (source: enlace txt)