El alcohol y la revelación de sentimientos ocultos

En estado de ebriedad, la persona parece adquirir la capacidad de revelar todo aquello que normalmente se oculta tras los rígidos límites del autocontrol. El alcohol interviene activamente en el funcionamiento del sistema nervioso central, destruyendo los mecanismos habituales de filtrado de pensamientos, y de repente emergen aquellas emociones e ideas reprimidas que en la sobriedad permanecen encerradas. La sensación de ligereza y la pérdida de los límites permiten que la persona exprese aquello de lo que, en otra circunstancia, preferiría callar.

La influencia de las bebidas se manifiesta no solo en la pérdida de la coordinación física, sino también en el desorden del proceso del pensamiento. Cuando desaparecen los “frenos” internos, los principios morales y las prohibiciones ceden el paso a impulsos desenfrenados, permitiendo que se produzca un flujo incontrolado de expresiones. Es este efecto el que lleva a que la persona en estado de ebriedad pueda revelar todos sus sentimientos y pensamientos ocultos, incluso si después llega a sentirse arrepentida por esas palabras.

Así, el alcohol actúa como un catalizador que borra las barreras habituales y estimula la expresión de los sentimientos e ideas más profundos. Tomar conciencia de esta característica ayuda no solo a comprender el mecanismo de la autoexpresión en estado de embriaguez, sino también a analizar cuán importantes son los “frenos” internos para mantener la armonía con uno mismo y con quienes nos rodean.

¿Qué circunstancias pueden llevar a que la persona en estado de ebriedad exprese más de lo que luego está dispuesta a admitir?

La persona en estado de ebriedad a menudo expresa más de lo que luego está dispuesta a admitir, debido a un complejo conjunto de circunstancias relacionadas con la acción del alcohol sobre el sistema nervioso central y el mecanismo de autocontrol. Al embriagarse se destruyen todos los “frenos”: se pierden la capacidad de filtrar los pensamientos y de contener los impulsos, lo que conduce a la expresión imprudente incluso de esos sentimientos y pensamientos que, en sobriedad, permanecen ocultos. Como se señala en una de las fuentes, “Tras la primera fase de diversión, llega la segunda, cuando la persona comienza a perder el control de sí misma. El alcohol afecta el sistema nervioso central, y una persona en estado de ebriedad no puede coordinar no solo sus movimientos y su habla, sino también sus principios morales y éticos en relación con sus acciones. … Como resultado, la persona se queda absolutamente sin ‘frenos’, y todas aquellas inclinaciones negativas que si sabe reprimir en estado sobrio, se manifiestan de inmediato.” (fuente: enlace txt).

Adicionalmente, la pérdida de la capacidad para controlar el habla lleva a que el borracho no sea consciente de qué necesita decir y qué es mejor dejar guardado. Esto se ilustra con la siguiente descripción: “El borracho no sabe lo que debe decir y lo que debe callar, pero su boca permanece siempre abierta; no hay ni cierre ni puertas en sus labios…” (fuente: enlace txt). Aquí se subraya que el alcohol impide establecer prioridades a la hora de expresar pensamientos, provocando que incluso aquellos pensamientos reprimidos o vergonzosos de repente se reflejen en las palabras.

Por lo tanto, las principales circunstancias que contribuyen a que la persona en estado de ebriedad exprese más de lo que luego está preparada para admitir son:

1. La alteración de la coordinación del proceso de pensamiento y la pérdida del autocontrol provocadas por el alcohol.
2. La eliminación de las prohibiciones internas y de los principios morales, lo que permite que se manifiesten las “inclinaciones negativas” sin la censura habitual.
3. La incapacidad para valorar las consecuencias de lo dicho en un estado en que el orden habitual del pensamiento se ve alterado.

Fuentes de apoyo:
“Tras la primera fase de diversión, llega la segunda, cuando la persona comienza a perder el control de sí misma. El alcohol afecta el sistema nervioso central, y una persona en estado de ebriedad no puede coordinar no solo sus movimientos y su habla, sino también sus principios morales y éticos en relación con sus acciones. … Como resultado, la persona se queda absolutamente sin ‘frenos’, y todas aquellas inclinaciones negativas que si sabe reprimir en estado sobrio, se manifiestan de inmediato.” (fuente: enlace txt)

“El borracho no sabe lo que debe decir y lo que debe callar, pero su boca permanece siempre abierta; no hay ni cierre ni puertas en sus labios…” (fuente: enlace txt)

El alcohol y la revelación de sentimientos ocultos

¿Qué circunstancias pueden llevar a que la persona en estado de ebriedad exprese más de lo que luego está dispuesta a admitir?

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