Renovación Espiritual: Regreso a los Orígenes Divinos

En el afán de restablecer la conexión con el Altísimo y regresar a los verdaderos orígenes espirituales, es importante actuar de manera integral, prestando atención a los diversos aspectos del mundo interior. Comienza con un profundo autoanálisis y la toma de conciencia del estado de tu alma: recuerda esos momentos en que tu comunicación con la eternidad fue sincera y colmada de oración. A través de la aceptación y superación de tus obstáculos internos, es posible reorientar el corazón hacia un servicio justo y el fortalecimiento de la fe.

Luego, resulta necesario volver a los principios fundamentales establecidos en las Sagradas Escrituras y en la tradición de los santos padres. Estos inquebrantables fundamentos no solo ayudan a comprender mejor los valores vitales, sino que también protegen contra las ideas pasajeras que pueden desviar del camino verdadero.

Igualmente importante es llevar una vida activa en la comunidad eclesiástica: asistir a las iglesias, participar en los sacramentos y en los servicios religiosos permite una conexión directa con la gracia divina, llenando el alma de luz y de la fuerza de la oración.

Y, finalmente, el elemento clave es el reconocimiento de la divinidad interior. A pesar de los errores y caídas humanas, en cada uno de nosotros reside el eco de la creación eterna, que Cristo busca restaurar, devolviendo al hombre su verdadero propósito y origen divino.

Uniendo estos enfoques, se puede descubrir el camino hacia la renovación espiritual, donde la sinceridad, la tradición y la participación en la vida de la Iglesia se entrelazan armoniosamente en nombre de los valores supremos.

¿De qué maneras se puede restablecer la conexión espiritual con el Altísimo y regresar a los orígenes divinos?

Para restablecer la conexión espiritual con el Altísimo y regresar a los orígenes divinos, es necesario trabajar simultáneamente en diversas áreas, cada una de las cuales permite renovar y profundizar la comunicación con lo Superior a su modo.

En primer lugar, es importante tomar conciencia del estado del alma, prestar atención a aquellos tiempos en que se tuvo contacto con la eternidad y, mediante un arrepentimiento sincero, recuperar el antiguo ambiente de oración. Como se dice:
«...Si esta disposición nos ha abandonado y ya no entramos en el mundo de la oración, la causa de ello reside en nuestra pecaminosidad. Para recuperar lo que una vez tuvimos, es necesario obligarnos a nosotros mismos, luchar contra nuestros estados pecaminosos y esforzarnos siempre y en todo por seguir a Cristo.» (fuente: enlace txt)

En segundo lugar, es preciso volver a los fundamentos de la fe, apoyándose en los principios inmutables de las Sagradas Escrituras y en la tradición de los padres de la Iglesia. Son estos orígenes divinos los que constituyen el cimiento para la renovación espiritual, ya que proporcionan una comprensión adecuada de la vida y ayudan a evitar las tentaciones de las ideas temporales impuestas. Se dice al respecto:
«No debemos buscar nuevas concepciones, no necesitamos una nueva moral ni un nuevo pensamiento. Es necesario que regresemos a los principios bíblicos de la vida, a esa tradición de los padres de la Iglesia, a esos orígenes divinos que son inamovibles en los fundamentos doctrinales de nuestra confesión.» (fuente: enlace txt)

Además, la participación activa en la vida de la Iglesia – asistir a templos, participar en los servicios religiosos y sacramentos – abre la posibilidad de un contacto directo con Dios. Esto no es solo una práctica externa, sino también una oportunidad para la renovación interior del alma, que recibe gracia y fortaleza mediante la oración:
«Por la misericordia de Dios, esforcémonos por aprovechar esta hermosa oportunidad – podamos visitar el templo, donde se celebra el servicio, y participar en él en la medida que nos sea posible; podamos comunicarnos con Dios a través de los sacramentos, las Sagradas Escrituras y la oración – algo que nadie nos podrá quitar, salvo que nosotros mismos interfiriéramos o nos privásemos.» (fuente: enlace txt)

Finalmente, una parte inseparable de la renovación espiritual es el reconocimiento de la divinidad interna. A pesar de la caída del hombre, en su interior se conserva la chispa de aquello que Dios imprimió en su creación. Cristo restaura esa genealogía divina perdida, devolviendo al hombre el derecho a su origen y destino divinos:
«La naturaleza del hombre es tanto divina como terrenal, no solamente terrenal. El hombre no es únicamente una criatura natural, sino también de origen divino... Cristo restaura la genealogía perdida del hombre, su derecho al origen y destino divinos.» (fuente: enlace txt)

Así, el restablecimiento de la conexión espiritual con el Altísimo y el regreso a los orígenes divinos es posible mediante un enfoque integral: un profundo arrepentimiento, el retorno a las raíces de la fe y el estudio de los textos sagrados, la participación activa en la vida de la Iglesia y en los sacramentos, y, además, el reconocimiento y desarrollo de la divinidad interior que Cristo renueva.

Citas de apoyo:
«...Si esta disposición nos ha abandonado y ya no entramos en el mundo de la oración, la causa de ello reside en nuestra pecaminosidad. Para recuperar lo que una vez tuvimos, es necesario obligarnos a nosotros mismos, luchar contra nuestros estados pecaminosos y esforzarnos siempre y en todo por seguir a Cristo.» (fuente: enlace txt)

«No debemos buscar nuevas concepciones, no necesitamos una nueva moral ni un nuevo pensamiento. Es necesario que regresemos a los principios bíblicos de la vida, a esa tradición de los padres de la Iglesia, a esos orígenes divinos que son inamovibles en los fundamentos doctrinales de nuestra confesión.» (fuente: enlace txt)

«Por la misericordia de Dios, esforcémonos por aprovechar esta hermosa oportunidad – podamos visitar el templo, donde se celebra el servicio, y participar en él en la medida que nos sea posible; podamos comunicarnos con Dios a través de los sacramentos, las Sagradas Escrituras y la oración – algo que nadie nos podrá quitar, salvo que nosotros mismos interfiriéramos o nos privásemos.» (fuente: enlace txt)

«La naturaleza del hombre es tanto divina como terrenal, no solamente terrenal. El hombre no es únicamente una criatura natural, sino también de origen divino... Cristo restaura la genealogía perdida del hombre, su derecho al origen y destino divinos.» (fuente: enlace txt)

Renovación Espiritual: Regreso a los Orígenes Divinos

¿De qué maneras se puede restablecer la conexión espiritual con el Altísimo y regresar a los orígenes divinos?

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