El Renacer del Liderazgo en la Era Sin Trabajo Asalariado
Cuando el modelo tradicional de utilización del trabajo asalariado pierde su posición, los gobernantes se enfrentan a cambios radicales en la organización de la sociedad y en la gestión de la tierra. En condiciones en las que el beneficio de transformar el trabajo en una mercancía se vuelve inalcanzable, desaparece el esquema económico clásico basado en la explotación del trabajo y la propiedad de la tierra. Esto cambia radicalmente las reglas del juego: se pierden los mecanismos de cultivo sistemático de la tierra y el poder se ve obligado a buscar alternativas para la movilización y coordinación del trabajo.Con el ejemplo de un gobernante que no pudo recurrir a trabajadores asalariados para erigir un majestuoso templo, observamos cómo la ausencia de dicha fuerza laboral genera dificultades adicionales. A pesar de las críticas de influyentes representantes de la sociedad y las dudas sobre la viabilidad del gran proyecto, el líder no se dio por vencido. Basándose en la voluntad y el apoyo del pueblo, logró organizar nuevos mecanismos de trabajo y cohesión. Esta experiencia demuestra de manera clara que, incluso en condiciones de cambios drásticos, una dirección hábil puede inspirar a los ciudadanos a alcanzar logros colectivos, permitiendo superar las barreras tradicionales y avanzar de forma eficaz.Así, el abandono del uso del trabajo asalariado no sólo destruye las relaciones económicas y sociales establecidas, sino que también abre nuevas oportunidades para replantear las estrategias de gestión. El papel del gobernante se transforma, dejando de ejercer un control directo sobre los procesos laborales para convertirse en un artista en la movilización y coordinación de las enérgicas fuerzas de la sociedad. Esta prueba moderna exige enfoques innovadores, y alcanzar el éxito puede servir como catalizador para la creación de una estructura social más sostenible y cohesionada.
¿Cómo afecta la falta de uso del trabajo asalariado a la capacidad del gobernante para construir y desarrollar la sociedad?La ausencia del trabajo asalariado impacta significativamente en la capacidad del gobernante para construir y desarrollar la sociedad. Por un lado, la falta de esta mano de obra implica que la tierra ya no puede ser utilizada de forma eficaz como fuente de beneficios mediante la transformación del trabajo en mercancía, lo que conduce a la pérdida de la base de la explotación económica y de las relaciones de propiedad. Como se dice en una de las fuentes:"La tierra cercada se convierte en propiedad de aquellos que pueden pagar a otros para cercarla en su nombre. De este modo, cercar la tierra implica desplazar a los 'otros' de la llanura, de la cual dependía su sustento. Para comparar, señalemos cómo Winsténly resolvió el problema de la transición hacia una sociedad comunista: eliminar el trabajo asalariado mediante una huelga nacional de trabajadores, y los terratenientes se verán obligados a rendirse: no tiene sentido poseer tierra si nadie va a trabajarla por ti." (source: enlace txt, página: 2)Aquí se subraya que la ausencia del trabajo asalariado desintegra el sistema tradicional, en el que gobernantes y terratenientes dependían de subcontratistas y de la mano de obra asalariada para monopolizar el proceso de cultivo de la tierra. Si no se utiliza mano de obra asalariada, el gobernante se ve forzado a basarse en formas alternativas de organizar el trabajo y movilizar a las masas, lo que a veces viene acompañado de diversas dificultades.Por otro lado, como se evidencia en el ejemplo del gobernante Afanasi, la imposibilidad de contratar trabajadores para llevar a cabo un proyecto de gran envergadura (la construcción de una catedral) genera desafíos adicionales. A pesar del escepticismo y las críticas por parte de influyentes miembros de la sociedad, el gobernante, al intentar sortear la carencia del trabajo asalariado, se ve forzado a buscar y emplear otras formas de organización laboral, apoyándose en la motivación y el respaldo del pueblo:"El señor Afanasi no defraudó las expectativas que se habían depositado en él, y el clamor por sacar la catedral del sótano contratado encontró eco en su persona. Todos los oráculos locales le predecían el fracaso en aquello que parecía, en apariencia, un emprendimiento desesperado. Se recuerda de nuevo cómo un tal, digamos, señor criticó severamente a Afanasi en una asamblea convocada para discutir el tema de la construcción de la catedral, calificando el proyecto, según sus propias palabras, de carente hasta del más elemental grado de seriedad. Pero... 'El entendimiento de los entendidos lo rechazará', —dijo el Señor a través de un profeta, y los resentidos sabios quedaron avergonzados." (source: enlace txt, página: 8)De esta manera, la ausencia del trabajo asalariado obliga al gobernante a buscar nuevas vías para organizar las fuerzas colectivas de la sociedad, lo que puede tanto fomentar la cohesión y autonomía ciudadana como generar problemas en lo que respecta a la eficiencia y calidad en la ejecución de grandes proyectos estatales. El rol del gobernante, en estas circunstancias, radica no tanto en el control directo de los procesos laborales, sino en la capacidad de movilizar y coordinar los esfuerzos colectivos, lo que requiere enfoques innovadores en la gestión de la sociedad.Citas de apoyo:"‘La tierra cercada se convierte en propiedad de aquellos que pueden pagar a otros para cercarla en su nombre. De este modo, cercarla implica el desplazamiento de los 'otros' de la llanura, de la cual dependía su sustento. Para comparar, señalemos cómo Winsténly resolvió el problema de la transición hacia una sociedad comunista: eliminar el trabajo asalariado mediante una huelga nacional de trabajadores, y los terratenientes se verán obligados a rendirse: no tiene sentido poseer tierra si nadie va a trabajarla por ti.’" (source: enlace txt, página: 2)"‘El señor Afanasi no defraudó las expectativas que se habían depositado en él, y el clamor por sacar la catedral del sótano contratado encontró eco en él. Todos los oráculos locales le predecían su fracaso en aquello que parecía, en apariencia, un emprendimiento desesperado. Se recuerda de nuevo cómo un tal, digamos, señor criticó severamente a Afanasi en una asamblea convocada para discutir la construcción de la catedral, calificando el proyecto, según sus propias palabras, de carente hasta del más elemental grado de seriedad. Pero... "El entendimiento de los entendidos lo rechazará", —dijo el Señor a través de un profeta, y los resentidos sabios quedaron avergonzados.’" (source: enlace txt, página: 8)