El enigma de la autodestrucción: reflejos de contradicción interna
Nuestro mundo interior está lleno de contradicciones, y es precisamente éste el que, en ocasiones, nos lleva a recurrir de nuevo a modelos destructivos de comportamiento, incluso cuando las consecuencias son claramente negativas. En la base de esta tendencia se encuentran los mecanismos de defensa de la psique, que se activan para paliar el conflicto interno. Es una especie de “escudo” psicológico, en el que la persona comienza a ignorar o a justificar situaciones trágicas para reducir temporalmente la ansiedad.Sin embargo, el asunto no se limita únicamente a los procesos de defensa. La exposición emocional regular crea un patrón persistente de refuerzo, mediante el cual incluso las experiencias dolorosas se convierten en una respuesta habitual del organismo. Igualmente interesante es el papel de la autojustificación: al reproducir acciones destructivas, la persona siente una especie de satisfacción interna, como si intentase reconciliar la contradicción entre el impulso de autoconservación y el impulso interno de destrucción.La psique prefiere lo conocido, incluso si este le causa dolor, ya que lo familiar genera menos miedo que la incertidumbre de lo nuevo. En consecuencia, repetir errores del pasado se convierte en una forma de mantener la sensación de control en un mundo lleno de cambios e impredecibilidad.Esta perspectiva sobre el comportamiento destructivo no solo arroja luz sobre los mecanismos internos de nuestra psique, sino que también estimula el interés por buscar nuevas vías para el crecimiento personal y la lucha contra los demonios internos. Cada uno de nosotros es capaz de notar y comprender nuestros patrones recurrentes, para, en algún momento, dar el paso hacia el cambio y construir una vida más saludable.
¿Qué mecanismos psicológicos hacen que la persona, a pesar de las consecuencias negativas, tienda a repetir experiencias destructivas?Respuesta:Existen varios mecanismos psicológicos que hacen que la persona retorne a la experiencia destructiva a pesar de sus consecuencias negativas. En primer lugar, juegan un papel fundamental los procesos de defensa de la psique. Por ejemplo, una persona puede utilizar mecanismos defensivos como la negación, la proyección y la racionalización para suavizar los conflictos internos y disminuir la ansiedad generada por la experiencia negativa. Tal como se dice:«La persona vive en dos mundos: el exterior que la rodea y el interior que determina sus acciones. La psique humana contiene mecanismos que le ayudan a enfrentar diversas dificultades y tensiones en la vida. Toda su experiencia interna se organiza en un sistema de autorregulación psíquica, compuesto por todas estas funciones, incluidas las emociones, los motivos, las necesidades y las creencias. Sin embargo, ante una experiencia destructiva, la persona puede comenzar a utilizar mecanismos psicológicos adicionales, como la negación, la proyección, la racionalización y otros mecanismos defensivos, para hacer frente a esa experiencia y sus consecuencias.» (fuente: enlace txt)Además, es relevante el efecto del refuerzo repetido, cuando, a través de un sistema de leves pero regulares impactos emocionales, se establece un modelo persistente de comportamiento destructivo. Es precisamente este proceso de aprendizaje operante el que permite que la experiencia negativa se mantenga y se reproduzca, pese a las claras consecuencias adversas. Esto se menciona en el siguiente extracto:«El aprendizaje operante ocurre gradualmente, mediante refuerzos repetidos. Una situación patógena, influyendo a través de un sistema de impactos leves, pero regulares o frecuentes, forma gradualmente una alteración persistente en una actividad nerviosa superior predispuesta. Según A.O. Buchanovsky, es de esta manera como se forma, con mayor frecuencia, una dependencia patológica al juego.» (fuente: enlace txt, página: 3)Asimismo, existe el mecanismo interno de autojustificación, en el que la repetición de acciones destructivas se acompaña de una satisfacción psicológica, al formarse modelos de comportamiento persistentes y distorsiones cognitivas. La base de esto puede estar en el conflicto entre el instinto de autoconservación y el instinto de destrucción («instinto de muerte»), que, según Freud, en ciertos casos puede volverse dominante y estimular la repetición de experiencias destructivas:«El instinto de autoconservación y el instinto de destrucción (Todestrieb) están en constante tensión entre sí. Freud consideraba que la autodestrucción, conocido como el instinto de muerte, es una parte inseparable de la humanidad. En la vida normal, el instinto autodestructivo se manifiesta en un grado atenuado – como el masoquismo. Sin embargo, en ciertos casos, este instinto puede volverse dominante, estimulando el deseo constante de repetir experiencias destructivas.» (fuente: enlace txt, página: 9)También es importante señalar que el conocimiento del pasado, incluso si es negativo, puede generar una sensación de previsibilidad y disminuir la ansiedad asociada a la incertidumbre. De esta manera, la repetición de modelos destructivos de comportamiento ayuda a evitar la sensación de pérdida de control ante lo nuevo y lo desconocido.«La percepción del pasado y las vivencias tienen una gran importancia para nuestras acciones en el presente. Esto aplica tanto a las experiencias positivas como negativas. La psique humana tiende a repetir aquellas experiencias pasadas, incluso si fueron destructivas, pues lo conocido produce menos ansiedad y miedo a la incertidumbre en comparación con lo nuevo y desconocido. Así, la repetición del comportamiento destructivo puede ser una forma de evitar la incertidumbre y la sensación de pérdida de control.» (fuente: enlace txt)Citas de apoyo:«La persona vive en dos mundos: el exterior que la rodea y el interior que determina sus acciones. La psique humana contiene mecanismos... mecanismos defensivos, para hacer frente a esa experiencia y sus consecuencias.» (fuente: enlace txt)«El aprendizaje operante ocurre gradualmente, mediante refuerzos repetidos... Según A.O. Buchanovsky, es de esta manera como se forma, con mayor frecuencia, una dependencia patológica al juego.» (fuente: enlace txt, página: 3)«El instinto de autoconservación y el instinto de destrucción (Todestrieb) están en constante tensión... estimulando el deseo constante de repetir la experiencia destructiva.» (fuente: enlace txt, página: 9)«La percepción del pasado y las vivencias tienen una gran importancia... la repetición del comportamiento destructivo puede ser una forma de evitar la incertidumbre y la sensación de pérdida de control.» (fuente: enlace txt)De este modo, el uso de mecanismos de defensa, el refuerzo repetido de la experiencia destructiva, la autojustificación a través de distorsiones cognitivas e incluso las contradicciones internas relacionadas con los instintos, se combinan para que la persona, a pesar de las consecuencias negativas, continúe repitiendo patrones destructivos de comportamiento.